Embarazos en la perimenopausia y menopausia. Y otras cosas más…

Seguro que me entenderás si te digo que, he corrido por la vida, un poco como pollo sin cabeza. Pensando que era inmortal. Ignorando cosas tan básicas como mi fisiología: reserva ovárica, ciclo, hormonas, prevención versus enfermedad…

Hoy en día, pienso que casi que mejor den fisiología en las escuelas, entre las matemáticas y las artes plásticas o la música, por nombrar lo que son para mí algunos fondos de armario para capacitar a las personas.

En mi menopausia precoz y búsqueda hacia la maternidad a contrareloj, escribí lo siguiente en mi libro Mi amiga Meno y yo.

“Yo no sabía que las hormonas y los óvulos se pueden más o menos medir.
Todo resultó tan exacto en mi caso. Quiero decir, tan científicamente comprobado, que la noticia supuso un antes y un después. Y es que, así como se puede saber qué tal van tus hormonas, también es posible tener una idea aproximada de la cantidad de óvulos que te quedan. Es tu reserva. Se llama reserva ovárica. Naces con ella. Cada mujer tiene un número determinado de óvulos que va bajando, solo bajando. Es una cuenta atrás silenciosa que se escapa con cada regla. Y les diría a todas las inmortales que celebren sus reglas y atesoren sus ciclos como su huella dactilar, su sistema y su hilo a la vida.
Pero, temazo. Para otro día.

Tampoco sabía que cuando los óvulos se acaban, aun puedes tener alguna vez la regla. Desconcertante y enormemente rematador ese momento en el que pensé que todo había sido una broma y no lo era… Y es que mis análisis dieron unos resultados tan claros que incluso yo los pude entender.
Empezaba a comprender que se trataba de algo más que una pérdida de la regla, que ese hecho era solo la consecuencia de los cambios hormonales dentro de mí y que, ciertamente, afrontaba un proceso de envejecimiento medible y con nombre. Y eso me devastó.“

Mi amiga Cristina tiene 44 años, es heterosexual y no tiene pareja desde lo 33. Nunca se atrevió a ser madre soltera porque pensaba que ese año, ese, ese, ese, iba a conocer al que sería el padre de sus hijos. Mira, ella es así, el formato clásico es el que le gusta y de otro modo se le hacía cuesta arriba.

Estresante. Incierto. Menos idílico.

Aunque ya tuviera elegido el nombre del futuro bebé con no se sabe quién. El caso es que ese quién, le apareció un año. No ese año, ni aquel, ni el otro, sino a los 44 y medio. Y resultó un tipo comprometido y entregado a formar una familia con Cristina. Se pusieron manos a la obra del deseo y también a las del laboratorio. No funcionó. Y todo el proceso dejó a Cristina devastada y al poco tiempo, separada. El también sufrió mucho.

Le costó mucho tiempo recuperar su mente y su cuerpo y aprendió que es necesario valorar la dimensión de ciertas decisiones, porque más allá del cuento de hadas y del peso social de ser madre y fértil, existen la naturaleza, la fisiología y las señales de tu propio cuerpo.

Y es que los hijos, hay que tenerlos de joven.

De todos modos, nada es imposible y si ese es tu deseo, como el de Cristina, es bonito que lo persigas. Poco sano me parece también, el dejarse cosas por vivir.

Embarazo en la perimenopausia:

A algunas mujeres en perimenopausia les entran las prisas por concebir antes de dejar de ser fértiles y entran en un periplo de tratamientos que a veces tienen éxito y otras, resultan profundamente frustrantes. Como el caso de mi amiga Cristina.

Si estás en perimenopausia, todavía puedes quedarte embarazada. No serías la primera ni la última que pare a los 46, por decir una edad… Y no te hablo de embarazos mediante tratamientos u ovodonación, no. Me refiero a un calentón, tú y tu pareja felices de la vida celebrando que ya no eres fértil y que ya no necesitáis usar métodos anticonceptivos. Lo cierto es que, a partir de los 35 años, las posibilidades de quedarte embarazada se reducen a la mitad y mucho más a partir de los 40.

Recuerda, 40, perimenopausia al acecho…

Además de ser embarazos de riesgo, los óvulos ven mermada su calidad y es más difícil que sean fecundados. Pero como no es imposible, si no quieres tener más hijos, mejor no abandones los métodos anticonceptivos.

Claro, también existen esperanzas como las de mi amiga Mariela de 45, que, teniendo ya 3 hijos, enamorada todavía, siente la llamada del furor uterino, del paso del tiempo y de la juventud que se aleja reflejada en el espejo de sus hijos adolescentes y lleva unos meses negociando con su marido para ampliar la familia con otro bebé. Son esas cosas de las hormonas, del espejo, del sentirse eternamente joven, aunque sea durante unos meses, olvidando el desgaste de la crianza, pues cada etapa tiene su momento. Yo pienso que lo que necesita Mariela es un cachorro, pero de perro. Para ir sobrada de ternura hasta que acepte la vida tal y como es.

Embarazo en la menopausia:

Entradas en el final la etapa fértil, pasados 12 meses después de la última menstruación, la mujer entra en menopausia. Un embarazo natural es muy poco probable, aunque no es imposible. Muchas mujeres pierden el miedo a quedarse embarazadas y por ello, la etapa de la menopausia se convierte en un periodo de disfrute sexual y muchas otras pierden las ganas debido a sufrir sequedad vaginal o los primeros síntomas del síndrome genitourinario. Yo defiendo que el deseo no desaparece, pero esto te lo cuento en otro artículo del blog “Sexualidad en la menopausia”.

Métodos anticonceptivos en la perimenopausia:

Dicho todo lo anterior, es posible que te interese comenzar el debate con tu pareja, puesto que la lista de métodos anticonceptivos para la mujer supera con creces a la lista para los hombres.

¿Te vas a ligar las trompas?

¿O se hará una vasectomía?

Me contaba mi amiga Luisa, que estaba a punto de retirarse el DIU y que precisamente esta discusión con su marido se puso encima de la mesa. Ella no quería seguir siendo responsable de la anticoncepción y a el le parecía bien. Sin embargo, se hacía el loco, pues se quedaba sin concretar día y hora para realizarse la vasectomía. Yo estoy segura que hay algo fuerte en el que le hace pensar que perderá virilidad y atractivo si se hace la vasectomía y no tengo la menor duda que más de uno piense en masculino lo mismo que tiene en mente mi otra amiga, Mariela, la del perro…  Aquello de tener un hijo cuando ya no toca… Quizás con una nueva mujer, mucho más joven que la que tiene ahora. Para seguir sintiéndose procreador y cuidador. ¿Qué tal una camada de perros? ¿Y un caballo?

Anticonceptivos para la mujer:

– Píldora

– Anillo

– Preservativo femenino

– DIU

– Implante

– Parche

– Espermicida

– Ligadura de trompas

– Abstención

– Dispositivo Essue

Anticonceptivos para el hombre:

– Preservativo masculino

– Vasectomía

– Abstención

Big Sisters. Invisibles, seguras, sexys y poderosas. | Gemma Cernuda

Beatriz pertenece a esta franja de la población que representa ni más ni menos que el 22% de las mujeres, tienen entre 45-60 años, con un buen poder adquisitivo, que no deben cuidar de niños pequeños, disponen de más tiempo y recursos, Están en un momento de su carrera muy bueno, con las prioridades muy claras y con más tiempo para ellas. Se cuidan muchísimo física y espiritualmente, dominan su presente y lo que es más interesante, controlan su futuro. Son estratégicas, educadas, techies, sabias, persuasivas, practicas, lideres, sensibles, activas y pertenecen al universo que toma el 80% de las decisiones de compra del planeta. La Mujer.

¿Y qué pasa? Son Invisibles. Las marcas, el mercado y la publicidad no las ve. Solo hemos visto anuncios de mujeres de 45 a 60 años para anunciar perdida de orina .Y la realidad es otra mucho más interesante. En Estados Unidos ya se las llama las PrimeTimeWomen y controlan 19 trillones de dólares. En sí mismas son el target más poderoso en términos de poder de compra y decisión y las marcas están empezando a darles voz, espacio y protagonismo. Se asocian entre sí para buscar alianzas, están preocupadas por el medio ambiente y por el impacto social y apoyan las empresas con valores. Si la gran empresa no las promociona ni visibiliza se van y montan su negocio. Lo llaman la “opt out revolution”.

Con canas y a lo loco. Son mujeres que lucen su edad mostrando la parte sexy, segura y poderosa del paso del tiempo. Son activistas y a la vez sabias. Deciden desde la experiencia, seguridad y asertividad; no les importa caer mal. Son lo mejor que le podría pasar a una marca para fidelizarlas. Nosotras las llamamos las “Big Sisters”.Las hermanas mayores. Son nuestro referente, nuestras aliadas, nos dan seguridad y complicidad. Empatizan con nosotras. Tienen respuestas para todo. Tienen sentido del humor y son exigentes con la vida.

De la tía maria a la Big Sister. Esta revolución de este segmento de la población las marcas lo están ignorando y están perdiendo negocio, oportunidades y credibilidad. Las marcas han venido seduciendo a estas mujeres tratándolas de marujas, tía maria o solteronas.. Nada más lejos de la realidad. Son las Big Sisters, absolutamente inspiracionales y modelos a seguir para las generaciones más jóvenes. Quieren marcas que rompan estereotipos, esperan un buen servicio al cliente, que tengan un impacto social, que tengan una historia que contar y que abanderen la lucha feminista. Buscan marcas que las VISIBILICEN y las ponga en sus campañas, que hablen de esta nueva revolución que ninguna marca está liderando. Quieren ser protagonistas.

¿Sabías que las máximas ejecutivas, de Google, Microsoft, HP, LinkedIn, , IBM, Facebook y Telefónica-Data en España son mujeres de esta edad?

Ya va siendo hora que las marcas las tenga en cuenta. Nos tengan en cuenta. Porque somos muchas, con poder adquisitivo, con ideas claras y con influencia. Las Big Sisters serán las reinas del consumo porque no solo compran para ellas, compran para toda la familia y muchas para sus padres también. A ver que marca abandera este posicionamiento y empieza a poner mujeres de 45-60 años para anunciar sus productos, no solo para productos de belleza y salud o viajes del inserso, sino también para coches, zapatillas de correr, productos financieros, ropa interior, o safaris a África. Como decía Carmen Alborch “somos malas pero podríamos ser peores”.

Gemma Cernuda Canelles. gemma@ellasdeciden.com

El olor, mi menopausia precoz y mi vida en París

Cuando era pequeña, una amiga de mi madre desprendía un olor muy especial que ha quedado gravado en mi memoria olfativa. Era intenso, ácido, metálico, cálido, a cuerpo humano, lo expiraba por la boca y lo transpiraba por la piel. Nuevo para mí y sin asociación natural aparente. Lo busqué, pero nunca encontré su referente en la naturaleza, ni en la comida. Tampoco, pasados unos años, cuando me fui a vivir a París para recibir formación olfativa de la mano de los mejores perfumistas y pasaba exámenes sorpresa de materias primas de perfumería, logré determinar la procedencia de ese olor.

Me distorsionaba e intrigaba sobre mesura. Cuando íbamos a su casa, yo la seguía hasta la cocina para ver si su olor se debía a algo que ella consumía con frecuencia, quizás algún alimento, una especie, algún capricho, un licor… Buscaba algo que nunca hubiera formado parte de nuestras costumbres: las de mis padres, las de mis tíos o las de sus otros amigos.

Y ni rastro…

Durante mi época en París, pasaba las tardes aprendiendo con Maurice Rousel, de quién muy probablemente hayas usado u olido un perfume alguna vez. Un bárbaro, un artista artesano, creador y formulador de otra dimensión. Tenía un bigote a lo Hércules Poirot y cuando probaba perfumes en piel, producía grima y cosquillas a partes iguales. Una vez, estábamos reunidos con un cliente muy prestigioso, le hacíamos preguntas sobre la vida y sobre las muestras de perfume que le habíamos presentado, tratando de averiguar qué mínima diferencia en las formulaciones de Maurice le llevaba a preferir una fragancia respecto a la otra, siendo sus diferencias prácticamente imperceptibles al olfato no entrenado y sus fórmulas casi idénticas. El problema radicaba en la comunicación, puesto que nuestro cliente evaluaba las fragancias sin haber recibido nunca una formación olfativa y, por lo tanto, sin un lenguaje común al nuestro, que era académico, clasificado, con un método. O expresado de otro modo, con el lenguaje propio de su memoria olfativa, capaz de transportarle a su infancia y a sus recuerdos del subconsciente, donde las palabras no bastan.

Entonces, Maurice, supo de algún modo leer el subconsciente de recuerdos de nuestro cliente (que vete tú a saber si pertenecían a sus ancestros sin que ni siquiera el mismo lo supiera) y reformuló el perfume sobre el papel en 5 segundos: quitó de aquí, puso de allá, eliminó algo que no sé qué fue, llamó a su asistente, le pidió que le pesara la fórmula muy rápidamente y en cuestión de 10 minutos tuvimos encima de la mesa una fragancia que el cliente adoró porque le recordaba a algo muy íntimo y especial que además encajaba con la marca que representaba.

¡Et voilà!

Magistral.

Pudiera haber pensado que el olor que desprendía la amiga de mi madre era tan único como el perfume de Maurice, que le pertenecía solamente a ella. Y hubiera sido de una autenticidad maravillosamente virgen, sin aditivos, un olor corporal en toda regla. Me perturbaba tanto, que intenté describírselo a Maurice, pero no me entendió, nunca supo de qué olor le estaba hablando.

Al cabo de uno años, mis amigas y yo, conversamos sobre qué métodos anticonceptivos estábamos usando con nuestras parejas. Las que no buscaban hijos bien tomaban la píldora, o bien condón o algún otro anticonceptivo por vía cutánea. Nunca entraron anticonceptivos en mi cuerpo hasta que, más adelante, con menopausia precoz usé, por prescripción médica, el tratamiento hormonal sustitutivo. Y de mis amigas, pues… Sandra… ¡Ay Sandra…! Ella sí tomaba hormonas anticonceptivas. No sé cuales, ni en qué proporción, ni por qué vía y ciertamente me importa bien poco. Lo que sí me importaba, me emocionaba como se emocionaría cualquier rastreador, era el hecho de descubrir que, Sandra y la amiga de mi madre, transpiraban exactamente ese mismo olor, el suyo. Ese, el que ya no era tan suyo. O era de las 2, quizás de algunas más.

El otro día, estaba en la cocina preparando unas verduras al horno y me olí las manos para asegurarme que no olían a ajo, me las acerqué tanto a la boca que pude oler mi propio aliento. Que era mi olor, el olor de ellas, un nuevo olor a mí que no me pude lavar, que vuelve de vez en cuando o que sólo de vez en cuando soy capaz de olerme, que forma parte de mí.

Y al cual no me acostumbro.

Solo deseo que sea imperceptible al olfato no entrenado, como las sutiles modificaciones de un perfume de Maurice.

Y quiero decirme a mí misma otra cosa más, aunque alguien más en mi círculo de familiares o amigos ya me lo haya dicho hoy (a pesar de mi nuevo olor a mí): soy preciosa, inteligente y sabia. Estoy en un proceso maravilloso, quizás incómodo o d(oloroso), pero he alcanzado más poder del que imagino.

Menopausia y cáncer de mama

Prendí una vela. Y mi amiga Andrea me llamó. En Santo Domingo hacía mucho calor, llevábamos unas cuantas horas sin luz en la ciudad y la planta eléctrica del edificio no funcionaba. El huracán del cual no recuerdo el nombre, había pasado con fuerza por el norte de la isla, devastando Haití. Si has vivido en República Dominicana, entenderás de lo que te hablo. La planta quedaba cerca de mi ventana y no me gustaba demasiado que la encendieran. Porque hacía mucho ruido y, además, olía a gasolina. Era un mal plan.

Andrea es una mujer muy serena, elegante, austera, con las ideas claras, que ha vivido el cáncer muy de cerca: en su abuela, en su tía, en su padre, en su madre… Mi querida amiga estuvo hablándome de sus hijos y de su nueva casa, me contó algunos chistes y durante más o menos una hora fue como si estuviéramos juntas en Barcelona tomando té. Ella suele poner las cosas fáciles a las personas, forma parte de su austeridad:

– Por cierto, mi hijo ha empezado a hablar y yo tengo cáncer de mama.

Así es mi amiga Andrea… ¿Toca cáncer? Pues lo afrontamos y punto.

Es una valiente.

Yo, más aterrorizada que ella y, por si acaso su fortaleza no le bastara para vencer al cáncer, prendí una vela pensado en ella. Estoy segura de que Andrea hubiera hecho lo mismo por mí. Y también, decidí, al terminar la llamada, que no pasaría mucho tiempo más en Quisqueya. Pero esta es otra historia que no viene al caso, aunque hable de amor, afectos y relaciones sociales sanas.

Los estudios clínicos sobre menopausia llaman a las mujeres que han superado un cáncer de mama, “supervivientes”. De hecho, es el cáncer con mayor índice de supervivencia en la población femenina. Una doctora amiga mía opina que esta palabra resulta extraña, que es como si le añadiera aún más dramatismo al drama que el cáncer es en si mismo. A mí me parece que el hecho de superar cualquier cosa que te sobrepase, altere tu existencia o ponga en riesgo tu vida, es algo heroico. Por lo tanto, yo sí las llamo supervivientes.

El Doctor Sánchez-Borrego cuenta en las Menoguías de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia, que, las mujeres con cáncer de mama a menudo experimentan una menopausia temprana debido a los tratamientos del cáncer. Y que, en estos casos, no se recomienda la terapia hormonal (ni por vía oral ni parche). Puesto que las hormonas pueden aumentar la probabilidad de que el cáncer vuelva a aparecer. También explica, el Doctor Sánchez-Borrego, que “los sofocos pueden deberse al cese prematuro de la función ovárica, causada por quimioterapia o por una terapia hormonal adyuvante (terapias con tamoxifeno, anastrozol, letrozol, exemestano. Ooforectomía, agonistas de la hormona liberadora de gonadotorfinas)”

Los médicos no recomiendan la terapia con estrógenos a las mujeres supervivientes de cáncer de mama por miedo a que el cáncer se pueda reproducir y ofrecen algunas opciones alopáticas como son los antidepresivos para paliar los sofocos y también soluciones naturales para el tratamiento de síntomas vasomotores de sofocos, ansiedad, depresión y sequedad vaginal, entre otros.

– Tratamientos naturales para los síntomas de la menopausia en mujeres supervivientes de cáncer de mama:

Debes entender que, al ser naturales, los efectos no serán tan inmediatos como los de cualquier medicamento de síntesis. Pero con tiempo y constancia lograrás sentirte mejor. Bien, que es de lo que se trata.

1- Terapia psicológica para la depresión asociada a la menopausia:

Es delicado puesto que se pueden juntar la labilidad emocional de la menopausia con la del cáncer, pero con psicoterapia y acompañamiento se puede subsanar. De hecho, hay estudios científicos que concluyen que la terapia piscológica en mujeres con menopausia reduce las molestias por sofocos a corto y medio plazo y los síntomas de la menopausia a corto plazo. Asimismo, mejora los síntomas vasomotores y psicosexuales que no pueden aliviarse por completo con otros tratamientos.

2- Meditar para la ansiedad en la menopausia:

Existen evidencias científicas sobre los efectos del mindfulness sobre los síntomas psicológicos de la menopausia, siendo de menor consistencia los resultados obtenidos sobre los efectos de dicha terapia complementaria para tratar los síntomas vasomotores.

3- Maca para los sofocos en la premenopausia y menopausia:

La maca es una planta adptógena y herbácea nativa de los Andes del Perú y Bolivia, donde se cultiva tanto por sus cualidades nutritivas como por su fama, que sostiene que sus raíces tienen propiedades que aumentan la fertilidad y mejoran la libido. Y resulta que los pueblos andinos saben bien lo que toman desde hace siglos, pues ahora hay estudios clínicos que demuestran que la maca ayuda a calmar a las menopausias más ansiosas, desanimadas y sin libido.

4- Hipérico y cimicífuga para la ansiedad y la depresión en la premenopausia y menopausia:

Escribí esto en mi libro Mi amiga Meno y yo y creo que es ahora el momento de compartirlo contigo:

Al hipérico también se le llama hierba de San Juan, porque sus flores amarillas se recolectan precisamente en ese día. Su floración es tan corta que me habla. Es como si la planta solo quisiera otorgar el secreto de su efectividad a aquellos pocos que la busquen durante
su día. En realidad, es una planta con propiedades antidepresivas que a mi amiga Meno y a mí nos sentó de maravilla.

Nuestra otra compañera fue la cimicífuga o black cohosh. Una planta originaria de América del Norte, cuyo principio activo se concentra en la raíz. Isabel me advirtió que hay que tener mucho cuidado con el hígado, pues lo puede dañar incluso si no eres una persona especialmente susceptible. Al fin y al cabo, las plantas son farmacología y también tienen dosis recomendadas, efectos secundarios y contraindicaciones. Aunque mucha gente las tome pensando que son inocuas y muchas se vendan sin receta ni prospecto.

Si vuestra amiga Meno es de las bordes, la combinación de cimicífuga e hipérico es una alianza que os puede ayudar. Ya hay investigaciones que demuestran que, si se toman juntas, entonces se llevan tan bien con Meno que se convierten en un tratamiento Meno-específico. Calman los sofocos, la ansiedad, el insomnio, la montaña rusa emocional, el mal humor y los problemas genitales. Nada mal.”

5- Tratamiento hormonal local para la sequedad vaginal:

Consúltalo con tu médico, podría ser una opción para ti.

6- Láser para el síndrome genitourinario de la menopausia:

Dice una doctora, maestra y amiga mía, que el futuro es la aplicación del láser para el tratamiento del síndrome genitourinario. Mejora la elasticidad y repara los tejidos vaginales, cosa que lo convierte en un tratamiento estupendo para todas las mujeres en menopausia y postmenopausia, ya sean supervivientes de cáncer de mama o no.

Y quisiera decirte a ti otra cosa más: si nadie más en tu círculo de familiares o amigos te lo dice hoy, eres preciosa, inteligente y sabia. Que estás en un proceso maravilloso, quizás incómodo o doloroso, pero te aseguro que vas a alcanzar más poder del que imaginas.

¿Vamos juntas a por tu poder?

Trabajemos juntas, yo te acompaño: tomemos un té virtual, vayamos de paseo o de viaje. Sin miedo, con alegría, buscando lo que a tí te va bien.

Música para despedirme de las hormonas y recibir a la nueva mujer

Cuando empecé a despedirme de mis hormonas creé una playlist en Spotify.

Estaba viviendo un duelo y lo más gracioso era que todas las canciones de amor hablaban de mí. Me refiero fisiológicamente hablando, hablaban de mis hormonas y de la regla que ya no tendría más. Escribí sobre el duelo, sobre la necesidad de despedirme de mi vida de mujer fértil para ser capaz de entrar en la nueva etapa de la vida sin toxinas.

¡Y ello requería de una despedida en toda regla!

Lo conté en el capítulo 3 Lo que no te cuentan y duele, Mi amiga Meno y yo. Consejos desinhibidos para una menopausia en toda regla:

Ha sido un duelo y pienso que como tal deberíamos vivirlo todas. Cada una a su manera, faltaría más, pero duelo, al fin y al cabo. Yo tengo pensado hacer una fiesta pronto (…)

Ahí va:

Primer duelo: no viene. No va a venir. No vendrá más.
Segundo duelo: lo que me he comido se ha quedado. Y no quiero, no puedo, dejar de comer compulsivamente.
Tercer duelo: tengo mono hormonal. Quiero que me devuelvan mis hormonas. Esto es una broma y no mola.
Cuarto duelo: ¿se me nota? También quiero que me devuelvan mi culo.
Quinto duelo: esto duele, me refiero a que duele físicamente. Sexto duelo: ¿y por qué nadie me lo había contado antes? “

A medida que pasaba el tiempo, evolucionaba el tipo de música e incluso podía identificar los cambios de humor y de estado de ánimo en función de las canciones que añadía a la lista. De modo que hoy en día es una lista bastante “random” para todas aquellas personas que busquen inspiración, empatía, descanso, meditación, lloro o baile de descarga. Y para mí, es la banda sonora del libro y una especie de álbum de fotos musical de mi menopausia. Que me disculpen los artistas por el descaro con el que me he apropiado de las canciones hacia un tema tan sensible (para algun@):

Empecé con Decisiones de Rubén Blades, cuando estaba perdida en la decisión a tomar sobre mi tratamiento. ¿Tratamiento Horomonal Sustitutivo sí o no?

Seguí con Suspicious Minds de Elvis Presley, cuando no me acababa de creer lo que me estaba sucediendo, seguí con Hello Cruel World cuando me enfadé con el mundo, con I want you back de los Jackson Five viví el “Cuarto duelo: ¿se me nota? También quiero que me devuelvan mi culo”. Endless Road de Angel Olsen llegó cuando fui consciente de lo largo que era el proceso y me dejé llevar melancólicamente queriendo levitar que fue justo lo que me ofreció Levitate de Capital Cities, una bomba para mi cerebro en reconstrucción. Me costó poco, poquísimo enamorarme de Glenn Hansard, descubrir que me gustan los pelirojos y que la suya, en general, es LA CANCIÓN de despecho. Pobre chico, pensé, se le nota más destrozado que yo y aún así me anima con está canción para que no me rinda, que el amor ya viene a por mi y más vale que me encuentre preparada. Qué mono Glenn.

Even if a day feels too long
You feel like you can’t wait another one
You’re slowly givin’ up on everything
Love is gonna find you again

Love is gonna find you, you better be ready then

Shotgun de George Erza era la simple canción perfecta para un viaje a solas a una isla croata donde alquilé un descapotable amarillo pelín guarro que me hizo sentir libre… Si fue canción del verano no me enteré, yo simplemente la añadí a la lista por recomendación de mi sobrina Andrea de 16 años y más que nada me quería largar a una isla donde no hablaran mi mismo idioma. “Gotta hit the road”, carretera y manta. Y quedarme a vivir allí para siempre. I can get used to it… Me podría acostumbrar…

Homegrown alligator, see you later
Gotta hit the road, gotta hit the road
The sun it changed in the atmosphere
Architecture unfamiliar
 
I can get used to this

Vetusta Morla me fascinó en directo y cada vez que me volvía a enfadar con la vida subía el volumen de Lo que te hace grande.

Y en el vaivén de planes sin marcar
cae sobre ti la bomba universal.
Pero no hay colisión, ni ley ni gravedad
que te pueda hacer caer
aunque tiren a dar.

A veces, requería evanescencia progresiva. Que es un concepto, una cosa muy mía, que asocio a una especie estado alterado de conciencia, pero sin drogas ni procrastinación. Ya te digo, muy mío. Fantástica pieza Blue Monday de New Order. No tengo ni idea de música ni mucho menos de electrónica, pero me parece cosa fina.

Un día volví a tener ganas de sexo y nadie más que Madonna con Sex. Esta la puse para vosotras, porque mi música preferida para el sexo es otra y para hacer el amor es otra que no os la voy a contar.

Apareció Manel un verano en las Runias de Empuries. No los había escuchado. Deliro con Jo Competeixo. Un temazo. Cuando la derrota es enorme hay quien reconoce las fuerzas del orden y yo, que compito. Claro que sí, Manel. Yo también.

Quan la derrota és enorme hi ha qui reconeix les forces de l’ordre i jo,
que competeixo.

Sucumbo a veces con Fes-me petons, que me parece una de sus canciones más bonitas:

Agafa’m la mà i juguem al joc
De que podríem arreglar-ho tot…
Recorda el so gloriós que fan les veus
Dient el teu nom per primer cop.

I fes-me petons, desconegut, fes-me petons.
Entra al meu dia mig valent i mig nerviós,
Nota a les mans com en tremola tot el cos
I fes-me petons, fes-me petons.

Los besos son muy necesarios. Está bien que tengas a alguien te los de, en la menopausia y siempre. Besos para todos. Dame besos, fes-me petons. Catalán los hacemos, no los damos.

De cuando me cansé de los altos y bajos puse en bucle Get up offa that thing de James Brown. Lévantate de esa cosa, dice el traductor de google. No sé de qué se levantaba James, pero yo me quité un peso de encima un buen día y bailé mucho está canción delante del espejo.

Get up offa that thing,
And dance ‘till you feel better,
Get up offa that thing,
And try to release that pressure! 

De cuando viví y me enamoré en República Dominicana soy fan de Juan Luís Guerra. Todo pasa, tiene mucha razón. Y un día la bailé con mi padre para celebrar que lo peor ya había pasado. Y que Podría ser peor, de la Casa Azul. ¡Dios, como me hace bailar esta gente!

De cuando quise deciros a todas lo de Valiente…

No olvido los sueños
Vuelvo a lo que no acabo
No perdí, no perdí
Porque ser valiente
No sólo es cuestión de verte

A veces no soy yo, busco un disfraz mejor
Bailando hasta el apagón
Disculpad mi osadía

Pues eso, disculpad mi osadía.

La lista es esta, por si os viene bien o por si preferís crear la vuestra propia.

https://open.spotify.com/user/carlaromagosamanrique/playlist/4umFX6F7IwR2VXDuq8Gyk3?si=J5rVd_8jR8aiSSsvoZrqUQ

Y quisiera decirte a ti otra cosa más: si nadie más en tu círculo de familiares o amigos te lo dice hoy, eres preciosa, inteligente y sabia. Que estás en un proceso maravilloso, quizás incómodo o doloroso, pero te aseguro que vas a alcanzar más poder del que imaginas.

¿Vamos juntas a por tu poder?

Trabajemos juntas, yo te acompaño: tomemos un té virtual, vayamos de paseo o de viaje. Sin miedo, con alegría, buscando lo que a ti te va bien.

Un fuerte abrazo,

Carla

Como mejorar la autoestima en la premenopausia y menopausia

Si has llegado hasta aquí, es porque algo te incomoda, estás en perimenopausia o menopausia, tu cuerpo ha empezado a cambiar o bien tú has empezado a proyectar en qué tipo de cuerpo te vas a convertir. Sin confiar en que tu cuerpo es sabio y tu mente un maravilloso disparador que hace decantar tu autoestima hacia el lado de la balanza al cual tú le des más peso. Siendo un lado el positivo, a rebosar de autoestima y el otro lado, aquel que te lleva a pensar que ya no eres ni vas a ser deseable, que no eres sexy, que no podrás concentrarte nunca más, que estás envejeciendo a marchas forzadas y que cualquier tiempo pasado fue mejor. Tanto si estás de un lado, como del otro, quisiera decirte a ti otra cosa más: si nadie más en tu círculo de familiares o amigos te lo dice hoy, eres preciosa, inteligente y sabia. Que estás en un proceso maravilloso, quizás incómodo o doloroso, pero te aseguro que vas a alcanzar más poder del que imaginas.

Escribí las siguientes palabras en las primeras líneas de mi libro, porque quería mostrar cómo la sociedad me había hecho entender que iba a sentirme. Y no deja de asombrarme la cantidad de mujeres que vienen a mi consulta con este tipo de sentimientos:

A mí me pilló soltera y eso al principio me pareció de lo más injusto. Solo pensaba que en un par de años ya no estaría buena y que esto de encontrar un tío que me quisiera tanto como para aguantar el proceso de tía buena a morsa sin libido iba a ser algo sin duda complicado”.

¿Conseguiremos las personas, algún día, desprendernos del peso social de tener pareja?

¿Puede el cambio hormonal y todo lo que conlleva, hacernos sentir así tan pequeñas, con tan poco amor propio? Es posible. Solo si te dejas. Aquí van algunas pistas:

Dice Eva Mengual Alexandri, en su libro 100 idees per tenir mes autoestima (Cossetània Edicions) que “Quererse es también una decisión”. Y pienso que tiene toda la razón. Yo opino algo similar cuando hablo de la libertad hormonal y de la importancia de saber valorarla, explotarla, entendiendo que la estabilidad de la vida sin hormonas conduce hacia la libertad extrema, estando únicamente en tus manos decidir lo que vas a hacer con ella. El libro de Eva Mengual Alexandri es un libro práctico, bien documentado, que se nutre de la manera de pensar de la autora, su formación en Terapia Gestalt, su experiencia personal y su inspiración en varios expertos en psicología, crecimiento personal y autoconocimiento. Eva aún no tiene la menopausia, pero bien le dedica un capítulo a la sexualidad y otro, que me atrae especialmente, a la aceptación del propio cuerpo:

Acciones para aceptar tu propio cuerpo, según Eva Mengual Alexandri:

Es más fácil cambiar de mentalidad y aprender a conocer y aceptar el propio cuerpo, que conseguir lo que crees que quieres” y sigue con una gran recomendación mediante la cual invita a “observar con afecto y comprensión cada una de las partes de tu cuerpo, todas, las que te gustan y las que no: pies, manos, dedos, órganos internos…” Y sigue Eva con la propuesta preciosa de acariciar cada parte, agradeciéndole por su función y por ser parte de ti. Cerrando el ejercicio con 4 respiraciones profundas delante del espejo, observando tu propio cuerpo.

¡Lo he hecho tantas veces! ¡Y funciona! A mi manera, es como una sanación profunda, una especie de meditación, una observación detallada, pero sin pararse demasiado en ningún lugar, tal y como tratamos los pensamientos al meditar, dejando que estos entren y salgan, sin obsesión ni rigidez.

¡Aprende a reírte de ti misma, es muy liberador!

Cuando empecé a escribir Mi amiga Meno y yo tenía la autoestima por los suelos. Había engordado 15kg y no encontraba como frenar el impulso. Ni el de comer, ni el de llorar. Me autoproclamé morsa y le contaba a la gente que yo no había engordado, sino que me había arreciado. La morsa empezó a cobrar vida propia cada vez que escribía sobre ella: mis amigos me preguntaban si la morsa saldría el viernes, yo compraba ropa talla morsa, apagaba calefacciones en invierno y ningún lugar era lo suficientemente fresco para la morsa. Reírme de mi misma salvó mi autoestima y relativicé hasta llorar de la risa.

¡Regálate mimos, tiempo, experiencias que te hagan feliz!

Puede ser un masaje relajante cada dos semanas, un paseo por ese paisaje que te transporta a tu infancia, un baño de mar, un buen rato tomando el sol, una entrada para el concierto de ese artista que te emociona, un pintalabios, unos zapatos, un rato con tu mejor compañía, un viaje sola… Prepara una lista con todas aquellas cosas que siempre has querido hacer y no has podido, bien sea por miedo de hacerlas sola o por cualquier otro motivo.

¡Usa tus manos y tu mente: crea!

Escribe, lee, toca un instrumento, pinta, baila, haz cerámica, cocina… La creatividad mejora enormemente la autoestima. Lo escribí en el capítulo 10 de mi libro De la creación a la libertad: “Es interesante como Meno ha empujado a algunas mujeres que conozco hacia un proyecto creativo, justo en el momento en que la naturaleza ha puesto fin a su capacidad de crear vida de modo natural”

Y escribe también sobre creatividad, Eva Mengual Alexandri en 100 ideas para mejorar tu autoestima:

La creatividad es la capacidad de generar ideas o conceptos. Todo acto creativo nos ayuda a mejorar nuestra calidad de vida, ya que nos permite:

  • Reforzar la autoestima, la autonomía y la seguridad.
  • Desabrochar la imaginación.
  • Incrementar la capacidad de afrontar retos distintos.
  • Desarrollar la capacidad de comunicar.

Activar y explorar nuestra creatividad nos ayuda a tener más autoestima”

¡Dedícate palabras bonitas!

Así como la propuesta de Eva de hablarle a nuestros órganos y a nuestro cuerpo invita a amar nuestras nuevas formas tal y como son ahora y a aceptarlas como cambiantes, lo mismo aplica para la manera de hablarnos a nosotras mismas. Repite el ejercicio delante del espejo y esta vez, respira profundamente 4 veces y repite en voz alta, mirándote a los ojos: te quiero, eres hermosa, todo va a estar bien, eres fuerte, tienes mucho poder. Sigue hasta que sonrías espontáneamente. Hablarte bonito es amarte.

¡Mejora la calidad de tus pensamientos!

Tira a la basura tus proyecciones mentales de todo aquello que piensas que va a salir mal. Ese tipo de pensamientos no hacen más que ensuciarte. Vive el aquí y el ahora, actúa en el corto plazo, tomando acciones en positivo. Las reacciones en cadena existen. Si mueves las energías, estas se mueven. Y es cuestión de marcarles el paso correcto, hacia lo positivo.

¿Vamos juntas a por tu poder?

Trabajemos juntas, yo te acompaño: tomemos un té virtual, vayamos de paseo o de viaje. Sin miedo, con alegría, buscando lo que a ti te va bien.

Un fuerte abrazo,

Carla

Sexualidad en la menopausia

Mi amiga Manuela está desesperada porque hace dos meses que compró su Satisfyer, el succionador de clítoris, por internet y todavía no le ha llegado. Cuando revisa el estado de su pedido, el proveedor le dice que está parado en la aduana desde hace más de cuatro semanas y ella se imagina, como poco, a unos cuantos agentes aduaneros desmontando y probando su ansiada nueva prenda de fondo de armario.

Manuela se separó de su marido hace unos meses. Ya no se entendían en nada y mucho menos en la cama. Así que, a partir de ahí, todo bien. Aunque ella todavía no se lo crea.

Se siente tan eufórica que no ha podido esperar a que su Satisfyer haya salido de la aduana y ha decidido entrar en una tienda a explorar otras formas, colores y opciones. También se ha creado una cuenta en una red social para conocer a otras personas. Es un mundo nuevo para ella y todavía no tiene ni idea del poder que se acaba de otorgar a sí misma activando su energía sexual. Comprarse un consolador y atreverse a probar el sexo con alguien nuevo después de tantos años ha sido el mayor acto de autoconocimiento que Manuela haya hecho jamás.

Y está a punto de saber que no hay vuelta atrás.

De hecho, antes de jugar con ella misma, pasó casi una década pensando que ya no tenía libido, cuando lo que en realidad lo que había perdido era la alegría de vivir. Desde que cumplió los 42 años, creyó que ya no volvería a ser la misma, que la perimenopausia estaba afectando a su actividad sexual, que todo era culpa suya, que sus hormonas lo manejaban todo y que ya no disfrutaría nunca más. Estaba muy equivocada.

Lo que nunca pensó fue que:

1- Los pensamientos pueden alterar el mecanismo de activación del deseo sexual.

Más allá de la falta de estrógenos, la actitud que una mujer tome ante la sexualidad, la idea del envejecimiento, su propósito de vida y alegría de vivir pueden condicionar la excitación y el deseo mucho más que el cambio hormonal en la perimenopausia y menopausia. Quizás estés llamando falta de libido a un periodo en el cual quieres destinar tu energía a otras cosas tales como; cuidarte, quererte, amarte, darte placer, crear, descansar, embellecerte, cultivarte o crecerte.

2- La pareja (si la tiene) juega un papel muy importante en la sexualidad en la menopausia.

O, dicho de otra manera: la pareja debe de entender de qué manera te excitas y cómo quieres disfrutar sexualmente. Y eso, debes de ser capaz de explicárselo. Y si no lo entiende, quizás debas replantearte si esa es la pareja con la que quieres estar.

Si bien es cierto que la sexualidad cambia en la menopausia, el deseo no desaparece y es básico que sientas la libertad de expresarle a tu pareja la forma como quieres mantener relaciones sexuales. De modo que el disfrute sea de ambos. Además de dar placer, también quieres recibirlo. Estoy segura de ello.

Hazte a ti misma las siguientes preguntas:

  • ¿Te excitas cuando piensas en tu pareja?
  • ¿Te excitas cuando piensas en otra persona que no es tu pareja?

Y te dejo a ti que saques tus propias conclusiones en relación a tu libido, a tu deseo sexual y a la culpa que le echas a la falta de hormonas…

3- Si te duele, busca solución.

No estás enferma, ni atrofiada, ni fuera del mercado. Estás pasando un proceso natural que también les sucede a los hombres. Deja de pensar que ya no sirves, o que no eres deseable o que ya nunca más podrás disfrutar del sexo.

Es cierto, a partir de la menopausia se produce un deterioro progresivo de los tejidos, sequedad de mucosas y por ello menos lubricación vaginal y deterioro del suelo pélvico. Que ello se debe al cambio hormonal, es cierto. Que algunos medicamentos tales como el uso prolongado de antidepresivos no favorecen a la salud vaginal y del suelo pélvico, también.

Y que todo ello tiene solución, también.

Aquí van algunas propuestas:
  • Uso de lubricantes a base de aceites esenciales.
  • Tratamientos con láser. Contáctame si quieres más información, trabajo con profesionales pioneras en el tema. Y te aseguro que es un gran mundo que puede cambiar el tuyo.
  • Tratamiento hormonal local
  • Tratamiento hormonal sustitutivo
  • Juegos preliminares, intimidad.

Mi amiga Manuela disfruta del sexo nuevamente. Se ha retocado la vagina con láser y otras soluciones que no me ha querido detallar, sabiendo que su Satisfyer le aportará mucho gozo cuando sea liberado de la aduana. Y, mientras eso no ocurre, goza con otro aparato y con otra pareja, que le prepara unas cenas tan exquisitas, románticas y sensuales que cuando llegan a la cama ella se sorprende de lo lubricada que está.

Manuela ha descubierto, al fin, que la falta de libido en la menopausia, no era ni tan falta, ni tan menopáusica. ¡Bien por Manuela!

Y quisiera decirte a ti otra cosa más: si nadie más en tu círculo de familiares o amigos te lo dice hoy, eres preciosa, inteligente y sabia. Que estás en un proceso maravilloso, quizás incómodo o doloroso, pero te aseguro que vas a alcanzar más poder del que imaginas. Espero que este mes sea todo lo que quieres que sea.

¿Vamos juntas a por tu poder?

Síntomas de la menopausia

Síntomas de la menopausia: Migraña

Holaquetal, soy tu menopausia, tus hormonas están del revés y la migraña que sientes hoy, es mi mensaje.
Vamos a ver, amiga menopausia ¿qué mensaje?
¿Acaso pensabas que la menopausia solo se trataba de sofocos?
Pues sí… Explícamelo para que yo lo entienda, por favor.

Quiero, ahora y como casi siempre que escribo en este blog, compartirte un fragmento de mi libro Mi amiga Meno y yo, que espero que te sirva para comprender algo de lo que sucede en tu interior.

sintomas menopausia carla romagosa

 

“Bastantes veces, Meno se ha puesto pesada con los dolores. A mí me ha dolido todo el cuerpo, de una forma inesperada, repetida y distinta a cualquier otro dolor que haya tenido antes. Cuando le da por retorcerme los ovarios, como si los estrujara para sacar unas últimas gotas, es para cabrearse bastante con ella. La migraña no ha estado nada mal tampoco, ni el dolor en el coxis, el estómago o las cervicales. Yo decía que cumplir los 40 me había sentado muy mal hasta que mi osteópata, Carme, Santa Carme, me interrelacionó todos los síntomas y las sensaciones con Meno, pues resulta que en cada uno de esos puntos de dolor hay glándulas que segregan hormonas importantes para regular el ciclo femenino. Lamenté muchísimo mi ignorancia en relación al cuerpo humano. Cada uno llega hasta donde llega y ya está. Por el camino, si nos va bien, nos podemos quedar con alguna que otra cosa. Yo a veces aprendo cosas y me las quedo solo un tiempo. Claro, mi amiga Meno también me ha enseñado a tener una buena memoria selectiva.

Estaba en los dolores y las glándulas, que las pobres intentan sacar hormonas, pero ya no es lo mismo. Yo me lo imagino así como un motor y por eso lo he llamado el ralentí hormonal. No arranca, no hay batería, se ahoga. Y, físicamente, esperas ese chute de hormonas que hace que la fiesta empiece de nuevo, para volver a comer, a fumar, a follar con muchas ganas, a crear y a darlo todo durante un mes.

Pero no pasa y todo es plano y duele. Y eso hace llorar. Mucho.”

“Estaba en los dolores y las glándulas, que las pobres intentan
sacar hormonas, pero ya no es lo mismo. Yo me lo imagino así
como un motor y por eso lo he llamado el ralentí hormonal. No arranca, no hay batería, se ahoga”

Al lío que la cosa se pone intensa y algunas amigas Meno no perdonan.
Recuerdo la primera vez que tuve un ataque de migraña y quise vivir en la cueva más oscura. Para siempre. Con ese nudo en el estómago, entre hambre o náuseas, pensando que debía de ser hambre pues comiendo parecía calmarse un rato. Solo un rato. Era mi premenopausia asomando cabrona, diciéndome:
Holaquetal, soy tu menopausia, tus hormonas están del revés y la migraña que sientes hoy, es mi mensaje.

Identifica aquellos elementos que suelen desencadenarte la migraña.
Y evítalos. Pueden ser: el estrés, la falta de descanso, un sueño irregular, el calor, la deshidratación, la excesiva exposición a la luz solar o a luz incandescente, el ruido, la música muy alta, los olores muy fuertes, una alimentación basada en alimentos procesados, muchos dulces, alcohol, tabaco o simplemente el cambio hormonal. Este último, más difícil de indentificar. Es uno de esas cosas que no nos cuentan y que engrosan la lista de síntomas de la menopausia.

Y aunque tu menopausia, tu cambio hormonal, te la desencadene, espero que estos pequeños consejos te ayuden a llevarla mejor y que con un cambio de estilo de vida y un tratamiento adecuado, logres sentirte bien.
Podemos trabajar juntas cuando quieras, elaborando tu plan personalizado hacia una menopausia feliz.

Identifica aquellos elementos que suelen desencadenarte la migraña.

Y evítalos. Puede ser el estrés, la falta de descanso, un sueño irregular, el calor, la deshidratación, la excesiva exposición a la luz solar o a luz incandescente, el ruido, la música muy alta, los olores muy fuertes, una alimentación basada en alimentos procesados, muchos dulces, alcohol, tabaco o simplemente el cambio hormonal.

Y estos son mis Meno consejos para sobrevivir a la migraña relacionada con el cambio hormonal de la perimenopausia (premenopausia) y menopausia.

1- Consulta con tu médico y elige el tratamiento adecuado. No te automediques.

Consulta a tu médico si sufres de dolor de cabeza o migrañas invalidantes y recurrentes. No me cansaré nunca de decir que no debes auto medicarte, ni seguir los consejos de tu vecina. Porque lo que sirve para ella, puede ser nocivo para ti. El origen de la migraña puede ser múltiple y solo un médico sabrá facilitarte los fármacos adecuados para tu migraña en la menopausia.
Si ya has implementado cambios en tu estilo de vida y aun así se siguen repitiendo estos episodios, busca ayuda para sentirte bien. Recuerda que sentirte bien es decisivo y que todo tiene solución.

2- Mantén una pauta de descanso regular.

Sé que muy probablemente tu amiga Meno te altera las noches y las pasas en vela. Y por ese mismo motivo, mi mayor consejo es que mantengas unas pautas de descanso: acuéstate a la misma hora cada día. Usa tapones y un antifaz. El antifaz te ayudará a descansar en la oscuridad y tu migraña te lo agradecerá. Los hay de distintos tamaños, grosores y colores.

3- Limita el uso de pantallas digitales

para darles un descanso a tus ojos y a tu cerebro, que ya recibe mucha información a lo largo del día. No añadamos el factor tensional a la migraña hormonal.

4- Hidrátate

La deshidratación puede desencadenarte una migraña. Si ya eres propensa a ello y, además, tu menopausia te la ha traído de regalo, lo mejor será que bebas más agua de lo habitual. Regularmente. Y en períodos de calor aun más, puesto que la deshidratación se produce con más facilidad. Y ojo al dato: agua, no refrescos ni bebidas azucaradas.

5- Terapias relacionadas con la respiración. Reduce el estrés.

Practica yoga, tai chi, meditación o cualquier otra terapia complementaria que te ayude a la relajación, te enseñe la importancia de la respiración y te de herramientas para controlar el estrés y saber mantenerte tranquila durante el episodio de migraña. Es decir, que cuando estés a oscuras, acostada, con el antifaz y los tapones, seas capaz de mantener la calma y dejar que pase. Recuerda que nada, absolutamente nada, dura para siempre.

6- Aliméntate de forma equilibrada, mantén un orden en las comidas.

Hablaremos de la dieta para la menopausia en otra ocasión, pero quédate con la idea de que debes de comer lo más natural posible y eliminar de tu dieta todos aquellos alimentos procesados, los dulces, el alcohol, el tabaco y las bebidas estimulantes. Evita el ayuno.

7- ¡Aléjate de la luz!

La luz incandescente o el exceso de exposición a la luz solar pueden desencadenarte una migraña. Evítalas, protégete con unas buenas gafas de sol y se prudente. Si sabes que puedes sufrir migraña, es mejor que no te arriesgues.

Y quisiera decirte a ti otra cosa más: si nadie más en tu círculo de familiares o amigos te lo dice hoy, eres preciosa, inteligente y sabia. Que estás en un proceso maravilloso, quizás incómodo o doloroso, pero te aseguro que vas a alcanzar más poder del que imaginas. Espero que este mes sea todo lo que quieres que sea.

¿Vamos juntas a por tu poder?

Menopausia: Florezco o envejezco

Ayer celebramos el 50 cumpleaños de mi amiga María en una fiesta bastante bonita delante del mar.

Una de las chicas propuso que lleváramos una flor en el pelo. Yo pensé que eso iba a ser un desastre y que más que guapas y diferenciadas íbamos a parecer floripondios. El tema derivó de flor natural a una pequeña pinza con una florecita artificial pegada a esta. De tal manera que, en lugar de ponérmela en el pelo, la pude pegar a modo de aguja de pecho. Ni tan mal, oye. Recordé lo poco creativa que soy con la moda y como me gusta camuflarlo bajo el minimalismo, que nunca falla. A mi, el minimalismo me ha sentado de maravilla para aprender a vivir la menopausia mucho mejor, pues te aseguro que, mi menopausia y yo usamos comida minimalista, pasando de las salsas, reduciendo cantidades. Y, además, minimizamos las relaciones que no nos gustan. También gozamos maximizando aquellas que nos hacen explotar el corazón y la risa, abusamos de los colores, del aire libre, del descanso y del sol. Y a veces, de las aceitunas.

 

A mi, el minimalismo me ha sentado de maravilla

para aprender a vivir la menopausia mucho mejor,

pues te aseguro que, mi menopausia y yo usamos comida minimalista,

 pasando de las salsas, reduciendo cantidades.

Y, además, minimizamos las relaciones que no nos gustan.

 

En la fiesta de María hubo lo que toca, es decir de todo y en exceso para una celebración de la vida: canapés, jamón, sofocos, abrazos, baile, risas, sofocos, lágrimas, alguna baja por ansiedad, más sofocos y bastante desparpajo. Que no se nos olvide tanto que, dentro del orden, del minimalismo, del nuevo estilo de vida que Meno nos pide, a veces, hay dejarse llevar, perder la vergüenza y ser tal cual somos. Esta es, sin duda alguna, una de las grandes oportunidades que la menopausia nos da. El final de la vida regida por el ciclo y el principio de una larga vida que solamente depende de nosotras mismas. De ti. Porque eres tu y tus decisiones. Y no tu y tus hormonas. ¿Lo sabías?

Lo bueno de llevar años hablando sobre menopausia es que tengo a mis amigas entrenadas y eso hace las conversaciones más sencillas y las excusas más sinceras.

Lo cierto es que una de las frases que más veces se repite cuando hablamos de menopausia con mis amigas es esta: “no quiero envejecer”.

Y así, siempre abrimos debate…

¿La menopausia: miedo a envejecer?

¡Si piensas así, pues así será!

Comparto contigo este fragmento de mi libro, buscando tu empatía y cediéndote la mía.

“Imaginaba que, si ya me sentía como una morsa sin libido, además, iba a tener veinte años antes las arrugas de una mujer de 60. Y peor que las arrugas, un organismo mucho más viejo del que me correspondía. Lo único que sabía que podía relacionar con Meno era la osteoporosis, y en una fase de paranoia hipocondríaca llegué a soñar que se me rompían los huesos.

Todo encajaba. Mis sueños, la medicina, Google el autodidacta y mi fantasía. Peligrosa combinación. Yo solita me monté la película de que si los tejidos envejecen es porque se secan al perder la protección de los estrógenos, que son la principal hormona de la mujer. Imaginaba a mis órganos secándose por dentro y por capas llegando hasta la piel, como si las arrugas fueran solo el resultado de un cuerpo seco en el interior. Y lo seco significa menos vida. Así de resumido y dramático. O dramático por resumido.

Pedí cita con mi ginecóloga y me tranquilizó. Me contó que en el cuerpo humano hay muchas otras hormonas que se dedican a regular cada una de las funciones del organismo. Que Meno tiene parte, pero que no es la culpable de todo. Que, si bien es cierto que fertilidad es sinónimo de juventud, el hecho de no ser fértil no tiene tanto que ver con el envejecimiento general del organismo.”

Mi amiga Amparo es exuberante y no escatima ni en adornos ni en micro conjuntos, pues es de las que se pinta las uñas del mismo color que la piedra de los pendientes, que, a su vez, conjunta con la hebilla del cinturón.

En realidad, es guapa ella sola, quiero decir, “minimalisticamente” hablando, aunque insista en adornarse tanto. Con los años que hace que la conozco he descubierto que, no es que se adorne porque sin los accesorios se vea mal, sino que el proceso de visión y puesta a punto de cada conjunto es para ella, el mejor ritual de autocuidado que puede regalarse a diario. Una especie de ritual de belleza de acuerdo con sus parámetros estéticos.

Amparo tiene pánico a envejecer y yo creo que es por eso que se adorna tanto. Se sabe una señora, goza como una niña y se ama mucho. Es difícil que alguien le pase por encima, sabe defenderse.

Lo de la menopausia lo lleva así más o menos. Le molestan mucho los sofocos y aun no ha aprendido a renunciar a determinados tejidos, pues para ella el conjunto y la moda son lo prioritario.

Amparo, a pesar de todo, siempre florece. Y esa actitud hace que parezca que no envejece. Porque tal y como escribí, y como me dijo mi ginecóloga, el hecho de estar con la menopausia “no tiene tanto que ver con el envejecimiento general del organismo”.

Creo que voy a tener que poner en práctica mi propio ritual, saltándome mi cobardía minimalista con la moda.

¿Has pensado tú lo que vas a hacer para florecer?

Yo te acompaño, pongamos algunas ideas en orden para que florezcas, desmontes todos los tabúes sobre la menopausia y la vivas como la gran oportunidad que mereces.

Y quisiera decirte a ti otra cosa más: si nadie más en tu círculo de familiares o amigos te lo dice hoy, eres preciosa, inteligente y sabia. Que estás en un proceso maravilloso, quizás incómodo o doloroso, pero te aseguro que vas a alcanzar más poder del que imaginas. Espero que este mes sea todo lo que quieres que sea.

 

 

 

 

 

 

Premenopausia, la fase previa a la menopausia.

Una palabra que no te esperas.

Recupero aquí algo importante que todas debemos de saber. Se trata de conocer las fases y síntomas de la menopausia, comprender que la menopausia, de modo natural, es un proceso en el que podemos experimentar cambios físicos y psicológicos, que algunas mujeres vivimos de manera incómoda.

premenopausia

Aproximadamente a partir de los 40 años, las mujeres iniciamos un período que se conoce como climaterio. El climaterio incluye, tanto las fases previas a la menopausia como las posteriores.  A la fase previa se le llama perimenopausia o premenopausia. En esta fase aun ovulamos, nos sentimos inmortales y pensamos que la menopausia no va con nosotras. Lo cierto, es que ya se están produciendo cambios en nuestro interior, del mismo modo que le ocurre a una niña durante los años previos a tener su primera regla y entrar en la adolescencia. A los hombres también les pasa, aunque un poco más tarde, alrededor de los 45 años, de forma menos brusca y sin tener la regla como referencia o punto final de su fertilidad.

La edad media de inicio de la menopausia en España está en torno a los 51 años. Se considera que una mujer ha entrado en la menopausia después de 12 meses consecutivos sin tener la regla. Pasados estos 12 meses, y durante los 10 años siguientes, la mujer está en la menopausia. 10 años después, entra en la etapa de postmenopausia temprana durante otra década, para pasar a la postmenopausia tardía que inicia el camino hacia la senectud.

Premenopausia, una palabra que no te esperas:

Una vez me contactó Mario, la pareja de Cristina, una chica de 41 años. Mario, estaba profundamente enamorado de ella y, además, se sentía muy preocupado desde que ella le contó sobre su última visita al médico. El solicitó mis servicios porque quería informarse y saber cómo podía apoyar a Cristina en este proceso. ¡Bravo por Mario! Lo cierto, es que no esperaban oír la palabra premenopausia a los 41 años y menos cuando buscaban tener un segundo hijo.

Ella, estaba devastada porque el doctor le había dicho que “tenía premenopausia”. Estaba en shock. Y ni siguiera sabía lo que significaba. Muy probablemente, lo que su médico le dijo fue:

  • Estás empezando una fase vital que se llama perimenopausia, considerada como los años previos a la pérdida de la regla. Puede durar unos cuantos años, no se sabe, porque cada mujer es distinta. Tranquila, aun vas a ovular durante un tiempo más.

Pero Cristina no escuchó lo que oía y además le añadió el “tenía” a la palabra que no esperaba oír jamás, otorgándole poderes relacionados con: “me hago vieja antes de tiempo”, “ya no podré ser madre o, “¿qué significa todo esto?”.

Me gusta el reto de darle la vuelta a la tortilla. El reto de ayudar a comprender que la que tiene el poder en la menopausia eres tú. Y que vas a alcanzar más poder del que imaginas, siempre y cuando estés dispuesta a quererte, a cuidarte y a crecer maravillosamente, sin miedo.

Y esto fue lo que le conté a Cristina:

¿Cuánto dura la premenopausia o perimenopausia?

Que estés en la fase de la premenopausia no significa que vayas a dejar de tener la regla enseguida. No necesariamente. La fase de la premenopausia puede durar de 2 a 7 años antes de entrar en menopausia. De modo que la puedes considerar una oportunidad de oro para tomar consciencia de tu cuerpo, de tu salud y sentar las bases para tu nuevo estilo de vida saludable. Sé que me repito, pero resulta que ya en la perimenopausia puedes experimentar algunos síntomas que pueden llegar a resultar bastante incómodos. Además, debes de saber que estos síntomas suelen ser comunes a la menopausia y que, aunque la lista es larga, conviene que no te asustes. Más que nada porque no todas las mujeres los sufren de la misma manera ni con la misma intensidad y también porque hay mujeres que tienen la suerte de no sentir absolutamente nada.

Síntomas y tratamiento de la premenopausia:

  1. Insomnio:

El sueño es esencial para el buen funcionamiento del organismo, pues este se regenera mientras dormimos. Vivimos rodeados de impulsos que nos alteran y el estrés es uno de ellos. Despertarme durante la noche ha sido uno de mis peores síntomas durante la premenopausia y la menopausia. Reconozco que me costó mucho encontrar la manera de mantener la calma, sin dejarme llevar por los pensamientos. Aprendí a gestionar el estrés y todo mejoró poquito a poco.

Te recomiendo que uses ropa de cama y pijamas de tejidos naturales, como por ejemplo algodón o lino. Que realices ejercicios de respiración antes acostarte como, por ejemplo, Yin yoga. Si te desvelas durante la noche, es bueno que te quedes en la cama, acostada. Puede ser un buen momento para meditar realizando esos mismos ejercicios de relajación, escuchando el sonido de tu respiración. Aleja tu teléfono y otros dispositivos electrónicos de tu lugar de descanso.

Infusiones relajantes de melisa, pasiflora, valeriana son tus aliados más inocuos si optas por la vía natural.

Seguramente habrás oído hablar de la melatonina, que es una hormona que interviene en el ciclo natural del sueño. Algunos estudios científicos han concluido que, tomar suplementos de melatonina puede ayudar a aliviar el insomnio, pues los niveles naturales de melatonina en sangre son más altos por la noche. Así que tomarla puede significar un apoyo para que tu organismo recupere esos niveles. A diferencia de los medicamentos para dormir, la melatonina genera poca adicción en el corto plazo. Sin embargo, debes de tener presente que esta puede interactuar con algunos medicamentos tales como: los anticoagulantes y los medicamentos antiagregantes plaquetarios, anticonvulsivos, anticonceptivos, medicamentos para la diabetes o los medicamentos que inhiben el sistema inmunitario (inmunosupresores).

Si a pesar de cuidar del modo más natural posible tu entorno para descansar sigues sufriendo de insomnio, busca ayuda. Mi recomendación, una vez más, es que sea tu médico quien te de la pauta a seguir.

¡Y cuidado con la automedicación, aunque sea con plantas!

  1. Ansiedad:

Volvemos a la necesidad de construir herramientas para controlar el estrés, parar la mente y respirar. Puedes recurrir a medicamentos de síntesis o bien a fitoterapia. Aunque tus grandes aliados también pueden ser las terapias complementarias. Escoge entre todas aquellas relacionadas con la respiración y cuerpo-mente: yoga, meditación, tai chi. Hay estudios científicos que demuestran que dichas terapias complementarias pueden llegar a aliviar síntomas en mujeres con menopausia y postmenopausia, independientemente del uso del tratamiento hormonal sustitutivo. Ocurre lo mismo con la terapia psicológica.

Si quieres tomar un remedio natural para la ansiedad en la premenopausia, la maca es una buena opción, así como el hipérico o el lúpulo.

  1. Ciclos menstruales irregulares (trastornos regla premenopausia):

Entre los 40 y los 50 años aparecen las primeras señales de premenopausia. Una de ellas es la alteración de los ciclos menstruales. Estos pueden acortarse, alargarse y también cambiar la cantidad y las características del flujo. Puede resultar desconcertante y muchas mujeres tienden a relacionar los cambios en su menstruación a factores externos, tales como el estrés. ¡Cuánto nos cuesta asumir que vivimos en constante evolución!

  1. Incremento de la sudoración:

Sube la temperatura corporal, empiezan los sofocos. Una señal más del pulso hormonal, de los cambios que se están produciendo en el organismo. El metabolismo se ralentiza, así que dejar de fumar, evitar las bebidas estimulantes, revisar tu alimentación y realizar actividad física diaria te ayudará a poner un poco de orden fisiológico A nivel más práctico, te recomiendo que uses ropa más ligera y que te vistas por capas. ¡Nunca se sabe cuándo empezará el calor en pleno febrero!

  1. Cefaleas:

Consulta a tu médico si sufres de dolor de cabeza o migrañas invalidantes y recurrentes. Si ya has implementado cambios en tu estilo de vida y aun así se siguen repitiendo estos episodios, busca ayuda para sentirte bien. Recuerda que sentirte bien es decisivo y que todo tiene solución.

  1. Vértigo:

Esa sensación de que todo a tu alrededor se mueve, te marea y sientes náuseas puede deberse también al cambio hormonal en la perimenopausia. Mantén la calma y respeta tus horas de descanso. Frena, el cuerpo avisa que el ritmo de vida frenético que llevas no es el que necesitas. ¿Has escuchado ultimamente lo que tu cuerpo te quiere decir?

  1. Atrofia y sequedad vaginal:

Ya en la perimenopausia pueden aparecer los primeros síntomas de atrofia y sequedad vaginal. No tiene porque sucederte a ti, pero les ocurre a muchas mujeres. Las mucosas empiezan a secarse, la lubricación natural de la vagina deja de ser como antes, los tejidos de las paredes de la vagina se debilitan y ello produce escozor y relaciones sexuales muy dolorosas.  Prepárate manteniendo una vida física y sexualmente activa hasta ahora. El uso de lubricantes naturales, bolas chinas, ejercicios de Kegel para fortalecer el suelo pélvico o un tratamiento hormonal local (tu médico sabrá lo que es necesario), son algunas de las pistas para preparar tu bienestar vaginal de cara a los años venideros.

  1. Falta de concentración:

Si ya sabes que estás en la fase de premenopausia, es un buen momento para empezar a simplificar cosas en tu vida. La falta de concentración es un hecho que se puede reconducir destinando tus energías a aquello que sea verdaderamente importante. Si además te acompaña una sensación de desmotivación y falta de ánimo generalizado, pues con más razón para tomar medidas antes de la menopausia.

  1. Depresión:

Algunos suplementos pueden ayudarte, también medicamentos. A veces tenemos que comprender que nuestro cuerpo es pura química, y que solo un medicamento puede ayudarnos a recuperar el equilibrio natural del organismo. Mi gran recomendación es que trates de incluir en tu dieta alimentos ricos en serotonina, la hormona de la felicidad. Por ejemplo:

  • Huevos
  • Pescado azul (a poder ser pequeno)
  • Carnes magras y blancas (pollo, pavo, conejo)
  • Lácteos
  • Legumbres
  • Cereales integrales
  • Frutos secos y semillas
  • Fruta (en especial plátano y piña)
  • Verdura
  • Chocolate negro

Es importante que te muevas y que te relaciones con personas que te motiven y que te hagan reír. ¡Un entorno social de calidad es una herramienta indispensable para tu salud!

En cuanto a los remedios naturales para la premenopausia, puedes optar por suplementos de triptófano, maca, infusiones o pastillas de hipérico o bien una pauta médica de cimicífuga e hipérico.

  1. Irritabilidad

Ante todo, mucha calma. Si no te reconoces a ti misma y has sido capaz de hacer esta reflexión, estás en el buen camino. Ya te he dado algunas pistas para reconducir tu estilo de vida, canalizar las energías, drenar las emociones y asumir que estás en un proceso que va a durar algunos años. Puedes quedarte pegada en el mal humor repentino o bien optar por herramientas de conocimiento personal, que te servirán para el resto de tu vida. Es el momento de acudir a terapia psicológica. De pasar tiempo a solas. Y de explicarle a tu entorno más cercano todo lo que acabas de leer sobre premenopausia.

Todo pasa y todo tiene solución. Solo tienes que encontrar la tuya, aquella que te haga sentir bien.