Embarazos en la perimenopausia y menopausia. Y otras cosas más…

Seguro que me entenderás si te digo que, he corrido por la vida, un poco como pollo sin cabeza. Pensando que era inmortal. Ignorando cosas tan básicas como mi fisiología: reserva ovárica, ciclo, hormonas, prevención versus enfermedad…

Hoy en día, pienso que casi que mejor den fisiología en las escuelas, entre las matemáticas y las artes plásticas o la música, por nombrar lo que son para mí algunos fondos de armario para capacitar a las personas.

En mi menopausia precoz y búsqueda hacia la maternidad a contrareloj, escribí lo siguiente en mi libro Mi amiga Meno y yo.

“Yo no sabía que las hormonas y los óvulos se pueden más o menos medir.
Todo resultó tan exacto en mi caso. Quiero decir, tan científicamente comprobado, que la noticia supuso un antes y un después. Y es que, así como se puede saber qué tal van tus hormonas, también es posible tener una idea aproximada de la cantidad de óvulos que te quedan. Es tu reserva. Se llama reserva ovárica. Naces con ella. Cada mujer tiene un número determinado de óvulos que va bajando, solo bajando. Es una cuenta atrás silenciosa que se escapa con cada regla. Y les diría a todas las inmortales que celebren sus reglas y atesoren sus ciclos como su huella dactilar, su sistema y su hilo a la vida.
Pero, temazo. Para otro día.

Tampoco sabía que cuando los óvulos se acaban, aun puedes tener alguna vez la regla. Desconcertante y enormemente rematador ese momento en el que pensé que todo había sido una broma y no lo era… Y es que mis análisis dieron unos resultados tan claros que incluso yo los pude entender.
Empezaba a comprender que se trataba de algo más que una pérdida de la regla, que ese hecho era solo la consecuencia de los cambios hormonales dentro de mí y que, ciertamente, afrontaba un proceso de envejecimiento medible y con nombre. Y eso me devastó.“

Mi amiga Cristina tiene 44 años, es heterosexual y no tiene pareja desde lo 33. Nunca se atrevió a ser madre soltera porque pensaba que ese año, ese, ese, ese, iba a conocer al que sería el padre de sus hijos. Mira, ella es así, el formato clásico es el que le gusta y de otro modo se le hacía cuesta arriba.

Estresante. Incierto. Menos idílico.

Aunque ya tuviera elegido el nombre del futuro bebé con no se sabe quién. El caso es que ese quién, le apareció un año. No ese año, ni aquel, ni el otro, sino a los 44 y medio. Y resultó un tipo comprometido y entregado a formar una familia con Cristina. Se pusieron manos a la obra del deseo y también a las del laboratorio. No funcionó. Y todo el proceso dejó a Cristina devastada y al poco tiempo, separada. El también sufrió mucho.

Le costó mucho tiempo recuperar su mente y su cuerpo y aprendió que es necesario valorar la dimensión de ciertas decisiones, porque más allá del cuento de hadas y del peso social de ser madre y fértil, existen la naturaleza, la fisiología y las señales de tu propio cuerpo.

Y es que los hijos, hay que tenerlos de joven.

De todos modos, nada es imposible y si ese es tu deseo, como el de Cristina, es bonito que lo persigas. Poco sano me parece también, el dejarse cosas por vivir.

Embarazo en la perimenopausia:

A algunas mujeres en perimenopausia les entran las prisas por concebir antes de dejar de ser fértiles y entran en un periplo de tratamientos que a veces tienen éxito y otras, resultan profundamente frustrantes. Como el caso de mi amiga Cristina.

Si estás en perimenopausia, todavía puedes quedarte embarazada. No serías la primera ni la última que pare a los 46, por decir una edad… Y no te hablo de embarazos mediante tratamientos u ovodonación, no. Me refiero a un calentón, tú y tu pareja felices de la vida celebrando que ya no eres fértil y que ya no necesitáis usar métodos anticonceptivos. Lo cierto es que, a partir de los 35 años, las posibilidades de quedarte embarazada se reducen a la mitad y mucho más a partir de los 40.

Recuerda, 40, perimenopausia al acecho…

Además de ser embarazos de riesgo, los óvulos ven mermada su calidad y es más difícil que sean fecundados. Pero como no es imposible, si no quieres tener más hijos, mejor no abandones los métodos anticonceptivos.

Claro, también existen esperanzas como las de mi amiga Mariela de 45, que, teniendo ya 3 hijos, enamorada todavía, siente la llamada del furor uterino, del paso del tiempo y de la juventud que se aleja reflejada en el espejo de sus hijos adolescentes y lleva unos meses negociando con su marido para ampliar la familia con otro bebé. Son esas cosas de las hormonas, del espejo, del sentirse eternamente joven, aunque sea durante unos meses, olvidando el desgaste de la crianza, pues cada etapa tiene su momento. Yo pienso que lo que necesita Mariela es un cachorro, pero de perro. Para ir sobrada de ternura hasta que acepte la vida tal y como es.

Embarazo en la menopausia:

Entradas en el final la etapa fértil, pasados 12 meses después de la última menstruación, la mujer entra en menopausia. Un embarazo natural es muy poco probable, aunque no es imposible. Muchas mujeres pierden el miedo a quedarse embarazadas y por ello, la etapa de la menopausia se convierte en un periodo de disfrute sexual y muchas otras pierden las ganas debido a sufrir sequedad vaginal o los primeros síntomas del síndrome genitourinario. Yo defiendo que el deseo no desaparece, pero esto te lo cuento en otro artículo del blog “Sexualidad en la menopausia”.

Métodos anticonceptivos en la perimenopausia:

Dicho todo lo anterior, es posible que te interese comenzar el debate con tu pareja, puesto que la lista de métodos anticonceptivos para la mujer supera con creces a la lista para los hombres.

¿Te vas a ligar las trompas?

¿O se hará una vasectomía?

Me contaba mi amiga Luisa, que estaba a punto de retirarse el DIU y que precisamente esta discusión con su marido se puso encima de la mesa. Ella no quería seguir siendo responsable de la anticoncepción y a el le parecía bien. Sin embargo, se hacía el loco, pues se quedaba sin concretar día y hora para realizarse la vasectomía. Yo estoy segura que hay algo fuerte en el que le hace pensar que perderá virilidad y atractivo si se hace la vasectomía y no tengo la menor duda que más de uno piense en masculino lo mismo que tiene en mente mi otra amiga, Mariela, la del perro…  Aquello de tener un hijo cuando ya no toca… Quizás con una nueva mujer, mucho más joven que la que tiene ahora. Para seguir sintiéndose procreador y cuidador. ¿Qué tal una camada de perros? ¿Y un caballo?

Anticonceptivos para la mujer:

– Píldora

– Anillo

– Preservativo femenino

– DIU

– Implante

– Parche

– Espermicida

– Ligadura de trompas

– Abstención

– Dispositivo Essue

Anticonceptivos para el hombre:

– Preservativo masculino

– Vasectomía

– Abstención

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