Sofocos

Palabra de amiga Meno: consejos para los sofocos en la menopausia

Aliviar los sofocos

Te quiero dar algunos consejos para aliviar los sofocos durante la menopausia, pero antes, déjame que te cuente lo que me pasó con mi último gran calor, en el año número 6 de mi vida sin la regla, en mi 6º año de menopausia. Justo cuando pensaba que ya era una prueba superada.

Salí de casa a las 8.45h. Pensé que la mañana era agradable, por fin fresca y otoñal. Me había vestido con una camisa negra que me hacía sentir sexy, un pantalón negro ligero, una cazadora de cuero negro y mis collares. Si me conoces, ya sabes, en mi rollo básico de siempre.

Sofocos

Tenía que ir en metro hasta la estación de tren. El AVE a Lleida salía a las 9.24h, iba sobrada de tiempo, llegaba sin prisas. Y así fue. No corrí, te aseguro que no corrí. Aunque experimenté uno de los sofocos más intensos que he vivido en toda mi menopausia. De la nada.

Así pues, de pie, en ese vagón del metro de Barcelona, el calor me invadió de pies a cabeza. Visiblemente, descaradamente, sin ofrecerme la oportunidad de maniobrar. Ni una muda, ni una camiseta de recambio.

Recordé cuánto me habían afectado los sudores nocturnos también y las veces que había tenido que cambiar las sábanas para tratar de conciliar el sueño de nuevo. En realidad, esa fue sin duda la primera señal de mi premenopausia. Cuando esos calores nocturnos empezaron yo tenía 30 años, nadie me había contado nunca nada y lo mucho que podía pensar era que me había abrigado demasiado por miedo a pasar frío durante la noche.

De todos modos, mis sofocos siempre han sido ocasionales. Así que, allí en el metro, pensé en la suerte que había tenido sufriendo de depresión en la menopausia en lugar de sofocos continuos. Digo yo que por lo menos, la depresión me hizo descubrir mundos nuevos, aunque fuera pasando por submundos bien cabrones.

Los sofocos son así en la menopausia. Llegan sin avisar y te dejan con la ropa empapada, la cara de agobiada y un halo de resignación. Al fin y al cabo, resignarte es lo primero que te aconsejo que hagas. Puedes enfadarte. Aunque es mejor que asumas que, has tenido un sofoco, que tienes la menopausia y que, por ello, tu camisa, tus pantalones, tus bragas, tu sujetador, tu pelo, tus sábanas y tu pijama están empapados. Que quizás vayas a llegar así al trabajo o a tu cita y que probablemente te vuelva a pasar y te pille igual de desprevenida que a mí, ayer en el metro.

¿Cuánto duran los sofocos?

En otros artículos he ido contando las fases y síntomas de la menopausia. Y recupero aquí algo importante que todas debemos de saber.

A partir de los 40 años, todas las mujeres iniciamos un proceso de envejecimiento. Podemos considerar que, a partir de esa edad, estamos ya en perimenopausia, coloquialmente llamada premenopausia. En esta fase aun ovulamos, nos sentimos inmortales y pensamos que la menopausia no va con nosotras. Lo cierto, es que ya se están produciendo cambios en nuestro interior, del mismo modo que le ocurre a una niña durante los años previos a tener su primera regla y entrar en la adolescencia. A los hombres también les pasa, aunque un poco más tarde, alrededor de los 45 años, de forma menos brusca y sin tener la regla como referencia o punto final de su fertilidad. Y, por cierto, los hombres también sufren sofocos y calores.

Durante la etapa de la premenopausia, la mujer ya puede experimentar exactamente los mismos síntomas que se describen como síntomas de la menopausia. Y estos pueden extenderse hasta 10 o más años después de la última regla. Te lo voy a contar con un ejemplo extremo, el de María, de 48 años:

María tuvo sofocos a partir de los 40 años, quizás a los 45. Y su último sangrado natural, su última regla, fue a los 48. Pasados 12 meses desde su última regla, a los 49, podrá decir que ha entrado en menopausia. 10 años después, habrá entrado en postmenopausia temprana y podría ser que aun tuviera sofocos y calores de la menopausia. En total, si María no se cuida, si no cambia su estilo de vida, sigue fumando, tiene sobrepeso y no ha ido al médico, tiene todos los números para sufrir sofocos desde los 45 hasta los 59. Es decir, como mínimo, 14 años de sofocos para María…

Recuerdo que, en alguna conferencia que di, una mujer de más de 60 años me había contado que después de 15 años sin la regla aún se sofocaba sin más. Tenía sobrepeso, una vida sedentaria, comía guisos y platos con salsas por lo menos una vez a la semana y pensaba continuamente en la vida de sus hijos, cosa que le producía mucho estrés.

He recopilado algunas de las soluciones para los sofocos que le propuse a aquella mujer y hoy te las expongo aquí:

Consejos y remedios para los sofocos:

  • Si quieres un remedio para los sofocos y los calores, tienes que saber que lo primero que debes de hacer es cambiar tu estilo de vida. Practicar deporte a diario, caminar, estar en forma y mantener una dieta saludable, libre de azúcares, sin alimentos procesados, sin salsas. Una dieta rica en frutas y verduras, legumbres, pescado azul pequeño y frutos secos.
  • Si tienes sobrepeso, ponte las pilas y quítate los kilos de más. ¿Sabías que se ha demostrado científicamente que, existe una relación directa entre la obesidad y los sofocos? El sobrepeso también empeora otros síntomas de la menopausia, como son la sequedad vaginal o el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
  • Bebe agua: Una buena hidratación te ayudarán con los sofocos y los calores.
  • Evita tomar bebidas estimulantes: café, alcohol, te, refrescos con cafeína.
  • Deja de fumar: los sofocos son lo que se llama un síntoma vasomotor. Es decir, que están relacionados con nuestro sistema circulatorio. Así que, cuanto más limpias estén tus venas y tus arterias, menos sofocos tendrás. El tabaco no sólo obstruye los pulmones, nuestro cuerpo está todo conectado.
  • Vístete por capas, con ropa de fibras naturales, como por ejemplo el algodón, el lino o la seda. El concepto de vestirse como una cebolla es práctico e interesante. Las camisas son una prenda bastante útil. Si quedas empapada en sudor, por lo menos irás con una prenda básica y elegante. A mi me funciona.

Tratamiento hormonal sustitutivo para los sofocos:

Un doctor me dijo una vez, que la única manera de sentirte como antes, es dándole al cuerpo hormonas de síntesis para sustituir las que tu cuerpo ya no produce. Tiene todo el sentido del mundo. Este argumento, fue el que me hizo tomar la decisión de usar hormonas para mi menopausia precoz. Porque, si bien es cierto que la menopausia es una etapa más en la vida, que no es una enfermedad, tener la menopausia antes de tiempo sí es una patología que te expone al riesgo de sufrir determinadas enfermedades. Tener una menopausia alrededor de los 50, es lo normal. Sin embargo, cuando esta se presenta con mucha sintomatología, hay que buscar soluciones.

No es necesario pasarlo mal. Te recuerdo aquí y ahora, la importancia de sentirte bien. Porque el bien es tan relativo como el malestar. Y el bien es decisivo. Habla con tu médico y busca tu bien.

Te invito a leer la entrevista que le hice al Dr. Pascual García Alfaro sobre el tratamiento hormonal sustitutivo. Entenderás que este tratamiento puede aliviarte los sofocos, que sus ventajas superan a los inconvenientes si este se utiliza de manera adecuada, lo más cerca del inicio de la menopausia, durante el tiempo y dosis determinadas que tu médico te paute.

Tratamientos naturales para los sofocos:

Sé que me repito, pero esto es importante: quien mejor te va a decir qué tratamiento te conviene, bien sea natural o no, es tu médico. Si no estás usando el Tratamiento Hormonal Sustitutivo (THS), quizás sea porque no te lo hayan recetado o bien porque eres de las mujeres que lo rechaza por miedo o por principios. Por lo tanto, buscas remedios naturales. Te dejo aquí algunas ideas con evidencia científica para los síntomas vasomotores: sofocos y calores en la menopausia.

  • Infusiones para los sofocos en la menopausia

Aunque pueda parecerte sorprendente, las bebidas calientes pueden ayudarte a mejorar los sofocos.

Algunas plantas son incompatibles con ciertos medicamentos, pudiendo inhibir los efectos de estos. Es el caso del Ginko Biloba (no recomendado para embarazadas o personas que se medican con Cintron, que es un medicamento anticoagulante de la sangre). Así que, nuevamente, deberás consultar con un profesional.

Las infusiones que te ayudan con la circulación:

Castaño de Indias, Ginko Biloba (embarazadas no y es incompatible con Cintron).

Las infusiones para los sofocos:

plantas reguladoras hormonales que contienen fitoestrógenos como, por ejemplo:

  • Sauzgatillo (agnus castus)
  • Salvia (salvia officinalis)
  • Melisa (melissa officinalis)
  • Kava (piper methysticum rhizoma)
  • Lúpulo (humulus lupulus L.)
  • Trébol rojo (Trifolium pretensión)
  • Soja (glycine max)

Pastillas para los sofocos de la menopausia:

La combinación de Cimicífuga Racemosa e Hipérico (Hierba de San Juan) tiene evidencia científica que demuestra su efectividad para el tratamiento de los sofocos, la ansiedad y la depresión en la menopausia. Sin embargo, hay que tener presente que las plantas también son farmacología, aunque algunas se vendan sin receta ni prospecto. Es el caso de la Cimicífuga Racemosa, que puede dañar el hígado, incluso si no eres una persona sensible para ello. Así que vuelvo al principio y te invito a que consultes tu mejor opción con tu médico y equipos de salud.

Se habla mucho de las isoflavonas de soja, del trébol e incluso de la onagra, entre muchas otras plantas que van y vienen poniéndose de moda. Y quiero contarte que en toda la revisión bibliográfica que he realizado sobre estudios científicos sobre fitoterapia para el tratamiento de los síntomas de la menopausia, todos los estudios concluyen que no existe suficiente base científica que demuestre la efectividad de estas plantas, ni siquiera para los sofocos. Es cierto que algunos estudios sobre las isoflavonas de soja dicen que estas indican una mejoría de los sofocos, pero esta no es significativa respecto al placebo.

En cuanto a otras plantas, los estudios concluyen que se necesitan más estudios, durante más tiempo y con tamaños de muestra mayores (con más mujeres) y también más consistentes (mujeres en menopausia o postmenopausia) antes de poder afirmar que estas plantas mejoran los síntomas de la menopausia.

Yoga, meditación y terapia psicológica para los sofocos de la menopausia:

Existen estudios científicos que demuestran que todas aquellas terapias cuerpo-mente relacionadas con la respiración, ayudan a reducir el estrés y son beneficiosas para aliviar los sofocos, entre otros síntomas de la menopausia. Practicar yoga y meditación para conectar con tu respiración, dar movilidad y flexibilidad al cuerpo, así como tener la oportunidad de contarle a un psicólogo todo aquello que te pesa, son pequeños cambios en tu estilo de vida que te recomiendo enormemente.

Sofocos nocturnos:

Los sofocos nocturnos son sin duda alguna los más pesados. Yo solía empapar las sábanas en sudor, especialmente durante mi premenopausia.

Mis recomendaciones son:

  • Realizar ejercicios de relajación antes de acostarte, como por ejemplo Yin Yoga.
  • Cenar ligero, sin salsas, sin condimentos, con cocciones suaves y sin tomar alcohol. Una sopa o una crema de verduras caliente es una buena opción para regular la temperatura corporal antes de acostarte.
  • No abrigarte en exceso. Usa pijamas de fibras naturales (algodón, seda, lino). Dormir desnuda también es una opción.
  • Regula la temperatura de la habitación. En invierno, yo prefiero apagar la calefacción antes de dormir.
  • Dormir en una habitación lo más ventilada posible.
  • Tener un juego de sábanas a mano por si tienes que cambiarlas.

Espero que este artículo te haya ayudado a entender que tener o no sofocos en la menopausia depende mucho de ti, que la dieta, el ejercicio físico y los hábitos saludables son imprescindibles en la menopausia. Que debes de acudir al médico, pues todo tiene sus dosis y cada cuerpo es distinto.

Y quisiera decirte a ti otra cosa más: si nadie más en tu círculo de familiares o amigos te lo dice hoy, eres preciosa, inteligente y sabia. Que estás en un proceso maravilloso, quizás incómodo o doloroso, pero te aseguro que vas a alcanzar más poder del que imaginas. Espero que este mes sea todo lo que quieres que sea.

 

 

 

 

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