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¿Qué es el Síndrome Genitourinario de la menopausia?

 

Hoy entrevistamos a la Dra. Sonia Sánchez

Antes de ir al grano, quiero leeros un fragmento de mi libro Mi amiga Meno y yo, uno que pienso que nos dará pistas sobre lo que vamos a hablar hoy. El temazo que engloba muchos trastornos invisibilizados que alteran sustancialmente la calidad de vida de muchas mujeres, el Síndrome Genitourinario de la menopausia.

 

“Hablando de colágeno y de tejidos que envejecen, me acuerdo de mi amiga Katrin, que es alemana y mola bastante. Tiene ese rollo ultramoderno y austero tan especial de la gente de Berlín. Su amiga Meno se ha puesto muy incómoda con la pérdida de elasticidad y de masa muscular y ha descubierto músculos esenciales en lugares insospechados, sobre todo a nivel genital y urinario. Ella y su pareja, Elena, lo pasan bastante mal cuando hacen el amor. Un día me explicaba que, si se tocaba, podía sentir como si las paredes de su vagina se hubieran convertido en papel de seda y que habían tenido que ingeniárselas para disfrutar de otra manera. Pues más de una vez, había sentido como si algo se le fuera a desprender. Y como si usar lubricante fuera solo una capa de barniz sobre una pared agrietada. Qué angustia.
Su ginecólogo le ha dicho que esto tiene difícil solución y es probable que Katrin decida seguir un tratamiento hormonal local. Para ver si todo vuelve a ser un poco más como antes. O a parecérsele. Me ha dicho que también está ahorrando para hacerse un tratamiento con láser, pues dicen que hoy en día se hacen maravillas. Las pobres, además, sienten ganas de orinar a cada rato y últimamente llevan siempre un par de compresas en el bolso.
Aunque a Katrin no le gusta trasnochar, de vez en cuando sale a bailar a garitos de siempre. Un día en el Sidecar, bailando The Cure y otros grandes éxitos, saltó, rio y disfrutó sin contenerse.

—¡No me hagas reír que me hago pis encima!
—¡Jajajaja!
—Para, para, que me lo hago… —Hipopresivos, Katrin, hipopresivos…
—¿Qué? Ay… me lo he hecho.
—Y cómprate unas bolas chinas, que también sirven para el suelo pélvico.
—Jajajaja boysssss, don’t craiiii. “

 

¿Qué es el Síndrome Genitourinario de la menopausia?

 

El Síndrome Genitourinario en la Menopausia (SGM) es un conjunto de síntomas y signos que aparecen con la llegada de la menopausia.

El SGM consiste en la pérdida de elasticidad de la vagina.

La vagina pierde elasticidad, se hace más corta, pierde los repliegues, a la vez que tiene un grosor menor, es decir, las terminaciones nerviosas son más finas, están más a flor de piel. Todo es mucho más delicado porque el grosor del epitelio se pierde. El tejido pierde esponjosidad y, como consecuencia, todas las terminaciones nerviosas están más cerca de la superficie.

Afectación sexual

Si la vagina es menos elástica, menos flexible, está menos lubricada y es mucho más sensible al tacto porque las terminaciones nerviosas están mas cerca de la superficie, aparece el dolor durante las relaciones sexuales.

Las mujeres, llegada la perimenopausia y, sobretodo, con los años tras la menopausia, tienen dificultades para tener relaciones. Y la causa principal es la pérdida de elasticidad.

La vagina no permite la penetración.

En esta situación, no solamente deja de ser una fuente de placer si no que se convierte en una fuente de dolor y, por lo tanto, fuente de frustración y de rechazo a las relaciones sexuales.

Este dolor, produce una disminución de la libido. El deseo en estas mujeres cae y genera vaginismo secundario, incapacidad para la penetración, se produce una contracción involuntaria de la musculatura.

Afectación urinaria

Igual que la vagina, los órganos que la envuelven tienen receptores hormonales y también padecen los efectos de la disminución hormonal. Por eso, el SGM hace también referencia al aparato urinario.

La uretra tiene terminaciones sensibles a los estrógenos y, por lo tanto, también padece de síntomas como la sensación de infección o urgencia miccional, querer ir al cuarto de baño constantemente.

Como ya se comentó la semana pasada con la Dra. Mallafré, se puede tener sensación de infección de orina con cultivos negativos e incontinencia, pero también prolapso, sensación de desprendimiento, que ha perdido el tono, que ha perdido su capacidad elástica.

La vulva, el trígono vesicular (músculo situado en la vejiga), los músculos que envuelven toda esta zona y las fascias (tendones y tejidos que sustentan el suelo pélvico) tienen receptores hormonales y, con la llegada de la menopausia, también pierden su capacidad elástica. Antiguamente, se conocía como atrofia genital.

¿Somos todas las mujeres candidatas a padecerlo?

Todas no. En medicina, en biología, ni nunca es nunca ni siempre es siempre.

Según varios estudios, el 90% de las mujeres que piden cita en consulta tienen síntomas o signos de SGM.

Por otra parte, otros estudios más amplios que tienen en cuenta la población femenina de entre 45 y 85 años, vayan o no a la consulta, nos confirman que entre el 50% y el 60% tiene afectaciones. Esto quiere decir que como mínimo la mitad de las mujeres puede padecer algún tipo de síntoma.

¿Cómo nos podemos preparar para minimizar los síntomas?

 

Hay cosas que no se pueden cambiar, como el cambio hormonal y el paso del tiempo. No podemos frenar el envejecimiento del tejido ni tampoco el cambio hormonal. Aunque este se pueda cambiar con terapia hormonal, nunca se conseguirá el mismo nivel hormonal que en estado fértil.

Aún así hay muchas cosas que se pueden hacer:

  • Tener consciencia de que tenemos aparato genital. Muchas mujeres explican en consulta que nunca se habían notado la vagina. Cuando empiezas a tener un poco de atrofia o sequedad de repente notas la vagina cuando caminas, cuando te sientas, … y la sensación es muy desagradable. Debemos cuidar la piel con productos de hidratación vulvar.
  • No dar las cosas por hecho. Hay remedios para minimizar los síntomas. El mejor de ellos y el que ha demostrado eficacia por encima de cualquier tratamiento farmacológico o de cualquier técnica regenerativa es la práctica sexual, ya sea con la pareja, masturbación o con bolas chinas.
  • Hábitos de vida saludables. No fumar, no tomar alcohol, una dieta saludable, la práctica de ejercicio de manera regular, el descanso nocturno.
  • Hábitos urinarios correctos. Uno de los errores que cometemos es no acordarnos de orinar. Podemos tener ganas, pero estamos ocupadas haciendo algo súper importante, y la vejiga inhibe esa sensación, esa necesidad de orinar. Mantener una buena higiene miccional es muy importante.

 

¿Qué tratamientos hay?

 

  • La hidratación de la vulva y la hidratación vaginal son fundamentales y se pueden hacer sin ir a un especialista, simplemente acercándote a una farmacia. La hidratación debería aliviar cuando los síntomas son leves, al principio de la sintomatología. Los hidratantes deben utilizarse de manera regular.
    No es lo mismo un hidratante que un lubricante. El hidratante buscar mantener agua en el tejido. Las formulaciones se basan en ácido hialurónico en alta concentración o con capacidad de absorber mucha agua.
  • El lubricante tiene como objetivo evitar la fricción. Los lubricantes se deben utilizar en el momento de las relaciones sexuales.
    Cuando llegamos al punto que, a pesar de utilizar un hidratantes y lubricantes sigue habiendo síntomas, es el momento de consultar a un especialista.
  • Tratamientos farmacológicos:
    – Estrógenos vaginales, locales.
    – Tratamientos derivados hormonales que también tienen una función hormonal.
    – Por vía oral, actúa como estrógeno en la vagina, pero no es una hormona.

La eficacia de los tres tratamientos es comparable. No hay ninguno superior a los otros.

Hay un tratamiento para cada mujer y así debe ser. Cada mujer tendrá un tipo de síntoma más importante que otro y eso es lo que tiene que guiar a los médicos para decidir que tratamiento es el más adecuado.

En el caso de mujeres con terapia hormonal sustitutiva y mujeres que ya han pasado los 50 los tratamientos hormonales que toman o que se aplican en la piel, pueden ser insuficientes. En este caso, se puede acompañar el tratamiento hormonal con el tratamiento local-vaginal con estrógeno.

Para conseguir reducir sofocos o insomnio o síntomas climatéricos, utilizamos unas dosis mínimas eficaces. Si esas dosis no son suficientes para mejorar los síntomas genitales o genitourinarios, se añade un tratamiento local sin ninguna incompatibilidad.

¿Cómo tratar el SGM en mujeres con cáncer o con predisposición genética a padecerlo?

 

En los casos de cáncer no hormono dependiente no debería tener una contraindicación para el uso de hormonas. Es muy importante consultarlo con el especialista.

Otra cosa es el cáncer hormono dependiente, entre los cuales se encuentra el cáncer de mama. A priori, las pacientes con cáncer de mama no deberían utilizar tratamientos hormonales, y mucho menos vía oral o a través de la piel. Pero según la Guía Clínica Española, en casos seleccionados donde las mujeres, el oncólogo y el ginecólogo están de acuerdo también se podrían usar dosis muy bajas de estrógenos en tandas muy cortas.

Hay que contar también con la ginecología regenerativa. Hay evidencia científica que muestra una eficacia muy alta i una seguridad muy alta. Las mujeres que han sufrido un cáncer de mama o un cáncer de endometrio, de entrada, deberían utilizar lubricantes con una base más acuosa e hidratantes con alto contenido de ácido hialurónico; huir de las siliconas y de los aceites porque son más densos y pueden lesionar la mucosa vaginal y vulvar que ya se encuentra muy debilitada; dejan también residuos. La medicina regenerativa representa una alternativa eficaz.

Destacamos algunos tratamientos:

  • Láser ginecológico ya sea con CO2 o con hervio.
  • Radiofrecuencia
  • Infiltraciones con plasma rico en plaquetas o ácido hialurónico
  • Grasa autóloga
  • Otras técnicas que tienen menos evidencia

No actúan por efecto hormonal si no que regeneran el tejido.

Consiguen generar más colágeno a nivel de las células vaginales y vulvares y la zona final de la uretra, así como en el periné, que es una zona muy molesta.

 

¿Hay otras situaciones que pueden dar síntomas parecidos al SGM?

 

Cualquier situación que baje el nivel estrogénico de la mujer va a producir cambios en la vagina. Aquí hablamos de síntomas tan solo genitales, no son tan graves como para producir problemas urinarios.

Cuando utilizamos anticonceptivos hormonales, ya sea la píldora, en forma de pastilla o de parche o anillo vaginal, se produce en muchos casos, sequedad vaginal y dolor con las relaciones sexuales. En el 90% de los casos, suelen ser leves y con un hidratante y lubricante se solventa. Pero hay que informar. Existen personas, sobretodo jóvenes, con mucho dolor con las relaciones sexuales y nadie les ha informado que existe una solución: hidratantes o lubricantes

Otra situación es la lactancia. Produce una bajada de estrógenos. Muchas veces las mujeres culpan las heridas del embarazo de estos dolores. Pero las heridas están más que cicatrizadas. En la lactancia también hay una bajada de la libido, baja el deseo sexual y si se suma aun más dolor.

 

¿Tiene consecuencias a nivel de la autoestima?

El dolor durante las relaciones sexuales por la escasa lubricación y falta de elasticidad que dificulta la penetración produce un rechazo a la práctica del sexo. A menudo olvidamos, o no sabemos, que hay otro tipo de sexualidad más allá de la coital.

Hay pacientes muy asustadas que te hablan de tener un tope en la vagina que no les permite ponerse el lubricante. La pared es tan fina, el tejido es tan poco elástico que introducir un dedo o el aplicador de un lubricante es una tortura; ya no decir un coito.

La sensación de no estar a la altura de las expectativas sexuales de tu pareja, la incapacidad de explicar tu dolor a la pareja limita mucho y destruye la autoestima. Lo fundamental es hablar y explicar, compartir.

 

Dra. Sonia Sánchez

Médico especialista en Ginecología y Obstétrica.
Especialista en Menopausia.
Hospital Universitari General de Catalunya
Centre Mèdic GINAC

Lidera el Proyecto Scarlet.

10 y 11 de marzo 2021- Ponencia en Women Hormonal Summit

Aceites esenciales para la menopausia

Cuando hablo de aceites esenciales, lo hago desde la evidencia científica, pasando por mi formación olfativa en París, hasta la más pura tradición de la sanación ancestral venezolana, la chamánica que yo aprendí allí.

La evidencia científica entorno a los aceites esenciales no siempre existe, tal y como les ocurre a los tratamientos con plantas, es decir, la fitoterapia. Pero que todavía no haya sido estudiada, no significa que los efectos sobre nuestras emociones y dolencias no sea real.

Hace unas semanas te contaba que el aceite esencial de lavanda es maravillosamente sanador y que en un estudio reciente (Roya Nikjou et al. 2018) se había expuesto a un grupo de mujeres a usar aceite esencial de lavanda 2 veces al día, 20 minutos, durante 12 meses. Obteniendo que, el nivel de los síntomas del climaterio disminuía significativamente.

Así es, resulta que la lavanda calma la ansiedad, el insomnio, el cansancio y los cambios de estado de ánimo que invade a algunas mujeres en menopausia o perimenopausia.

Otra cosa importante a tener en cuenta, son las múltiples formas de aplicación de los aceites.

Podemos aplicarlos directamente sobre la piel, siempre que no nos produczcan ningún tipo de alergia, pues algún aceite como el de canela, resulta irritante. Paradójicamente, en el mundo chamánico que yo aprendí, la canela atrae prosperidad y éxito, aunque te parezca que tu piel lo escupa…

Es cierto que los cítricos se asemejan al sol y se relacionan con luminosidad, energía y vitalidad. Forman parte de la cultura árabe y de la herencia que esta nos dejó en la Península Ibérica. Son sin duda alguna una explosión olfativa que despierta la mente y la creatividad. Limón, naranja, lima, kumkuat, pomelo, que no falten. Incorpóralos en tu día a día en forma de colonias frescas.

 

Mi lista de aceites esenciales básicos para el climaterio son:

  • Las flores: rosa, geranio, jazmín.

Para recuperar el equilibrio, la dulzura y la armonía tanto en tu piel como en tu mente.

  • Las plantas aromáticas: salvia, menta, eucaliptus, romero y lavanda.

Para limpiar las energías, recuperar la vitalidad, soltar la pesadez en el cuerpo y en la mente.

  • El incienso: el de verdad, el olibanum, que es una resina y no una varita perfumada con vete tú a saber qué.

Para centrar la mente y recuperar la intuición y las percepciones a través de la meditación.

  • El Oro líquido, el ARGÁN: El rey de los aceites por sus múltiples funciones regeneradoras es el Argán.

Para la piel, para el pelo, para las cictrices, para la vagina, para el pecho y para el alma… Lubricante, calmante, desinflamatorio, antibacericida, cicatrizante, da elasticidad …

Para producir 1 litro de aceite de Argán se requieren 20 horas de trabajo y 40kg del fruto Argán. Su prensado es en frío y de manera artesanal.

USOS DEL ACEITE DE ARGÁN:

  1. Aplicaciones para genitales externos femeninos

– Lubricante.
Realciones sexuales, sequedad vaguinal post-parto, menopausia, tampones.
– Calmante.
Sensación de bienestar en la zona afectada.
– Desinflamatorio.
La zona afectada, por tratamiento láser o cirugía.
– Antibactericida.
Preventivo de agentes externos.
– Cicatrizante.
Ayuda a cicatrizar más rápido y con más seguridad.
– Da elasticidad para prevenir inflamaciones, alteraciones o rasgados.
Masaje perineal, tratamientos y/o cirugías pre/post, parto.

  1. Beneficios para el pelo

Mejora la elasticidad del cabello.
Hidrata el cabello y restaura su flexibilidad.
Previene la caída del cabello.
Tiene efecto de endurecer los cabellos.
Repara la membrana celular deteriorada del cabello. Deja el pelo con un tacto suave.
Reduce el riesgo de aparición de caspa, picor o irritación. Evita la caída del cabello y estimula su crecimiento. Previene y reduce la inflamación de la zona afectada, hasta devolver su total estabilidad.

Tradicionalmente, el arganoil ha sido utilizado en la cocción, en el tratamiento de infecciones de la piel y en productos para el cuidado de la piel y el cabello. También se ha demostrado que la aplicación tópica diaria de aceite de argán mejora la elasticidad de la piel [81] y la hidratación de la piel mediante el restablecimiento de la función de barrera y el mantenimiento de la capacidad de retención de agua [123]. Además, las aplicaciones tópicas sobre la piel proporcionan un efecto suavizante y relajante sobre la piel, además de ayudar a facilitar la acumulación y el suministro transdérmico de fármacos tópicos como la alantoín.

Recientemente, las nanoemulsiones basadas en aceite de argán ricas en tocoferol se han desarrollado como vehículos que poseen actividad anticancerígena en células murinas de carcinoma de mama y colon [83]. También se ha demostrado que el aceite de argán es eficaz para mejorar las quemaduras de segundo grado

Hidratarte la piel diariamente con aceite de argan te va a prevenir,proteger, calmar, desinflamar, nutrir, reparar, cicatrizar, ralentizar signos del envejecimiento, gran antioxidante.

¿Cómo usar los aceites esenciales?

Puedes usarlos de muchísimas maneras. Aquí va mi lista de sugerencias:

– Aceites esenciales en baños:

Una vez tengas el pelo y la piel limpias, llena tu bañera de agua y échale un par de gotas de cada aceite, creando tu propio perfume. Tu intuición y tu olfato te dirán lo que necesitas. Sumérgete y deja que haga efecto la mezcla que te has preparado para autocuidarte, sanarte, quererte y meditarte. Prende incienso o palosanto mientras estés en el agua. Pide al universo todo aquello que deseas. Quizás se cumple.

– Aceites esenciales en duchas:

Siguiendo el mismo procedimiento que en el baño, pero organizándote de otro modo. Prepara tu mezcla en una fuente grande, en un bol o un barreño. Te duchas, te lavas el pelo, te enjabonas de pies a cabeza y te enjuagas. A continuación, te echas la mezcla de cabeza a pies, meditas, pides, rezas como sepas y sientas, te relajas, respiras, conectas… Al salir, te secas, no te aclaras la mezcla, te pasas una vela blanca por el cuerpo y la prendes. Déjala encendida, que se consuma limpiando energéticamente, a ti y al espacio en el que estás. Recuerda el incienso o el palosanto acompañan y purifican muy bien en estos rituales.

– Exfoliantes

Mezcla los aceites de plantas aromáticas junto con un puñado de sal, frota todo tu cuerpo de pies a cabeza, expulsando aquello que te molesta. Vacía la mezcla, como la que has preparado para la ducha, de cabeza a pies añadiéndole la flores, los cítricos, la canela…

Aquí también usa incienso, palo santo y una vela blanca al terminar…

– Jabón

En Marruecos usan un jabón a base de aceites esenciales conocido SABON BALDI que se untan antes de la exfoliación en el hammam cada domingo… Es una delicia…. Puedes usarlo como exfoliante con un guante de tela como el que usan allí y después de hacerlo, aplicarte el baño con la mezcla que te has preparado. Lo mismo en la ducha, sustituyendo a la operación exfoliante de la sal.

– Aceites esenciales para los pies:

¡Es maravilloso que te masajeen los pies! Si, además, lo hace un@ espert@ en reflexología podal o en medicina china, ese masaje puede llegar a todos tus órganos, lo creas o no. Aunque sea un masaje casero o un automasaje, no lo descartes, es una forma de conexión contigo misma que seguramente necesitas. Usa las plantas aromáticas, juega con la menta y el eucaliptus para las piernas cansadas y los calambres. Con el argán para reparar la piel y esas grietas en los tobillos que te han aparecido de golpe.

– Difusores de ambiente:

Te ayudarán a purificar el ambiente, limpiarlo energéticamente y por supuesto, a que las moléculas olfativas penetren en tu subconsciente y modifiquen tu estado de ánimo.

– Velas

A menudo están perfumadas con composiciones de perfumes. Algunas huelen muy rico. Yo te aconsejo que inviertas en una buena vela, de cera vegetal y con una fragancia lo más natural posible.

Y recuerda que, los aceites, los buscamos siempre puros. ¡Así es como son efectivos!