Menopausia: Florezco o envejezco

Ayer celebramos el 50 cumpleaños de mi amiga María en una fiesta bastante bonita delante del mar.

Una de las chicas propuso que lleváramos una flor en el pelo. Yo pensé que eso iba a ser un desastre y que más que guapas y diferenciadas íbamos a parecer floripondios. El tema derivó de flor natural a una pequeña pinza con una florecita artificial pegada a esta. De tal manera que, en lugar de ponérmela en el pelo, la pude pegar a modo de aguja de pecho. Ni tan mal, oye. Recordé lo poco creativa que soy con la moda y como me gusta camuflarlo bajo el minimalismo, que nunca falla. A mi, el minimalismo me ha sentado de maravilla para aprender a vivir la menopausia mucho mejor, pues te aseguro que, mi menopausia y yo usamos comida minimalista, pasando de las salsas, reduciendo cantidades. Y, además, minimizamos las relaciones que no nos gustan. También gozamos maximizando aquellas que nos hacen explotar el corazón y la risa, abusamos de los colores, del aire libre, del descanso y del sol. Y a veces, de las aceitunas.

 

A mi, el minimalismo me ha sentado de maravilla

para aprender a vivir la menopausia mucho mejor,

pues te aseguro que, mi menopausia y yo usamos comida minimalista,

 pasando de las salsas, reduciendo cantidades.

Y, además, minimizamos las relaciones que no nos gustan.

 

En la fiesta de María hubo lo que toca, es decir de todo y en exceso para una celebración de la vida: canapés, jamón, sofocos, abrazos, baile, risas, sofocos, lágrimas, alguna baja por ansiedad, más sofocos y bastante desparpajo. Que no se nos olvide tanto que, dentro del orden, del minimalismo, del nuevo estilo de vida que Meno nos pide, a veces, hay dejarse llevar, perder la vergüenza y ser tal cual somos. Esta es, sin duda alguna, una de las grandes oportunidades que la menopausia nos da. El final de la vida regida por el ciclo y el principio de una larga vida que solamente depende de nosotras mismas. De ti. Porque eres tu y tus decisiones. Y no tu y tus hormonas. ¿Lo sabías?

Lo bueno de llevar años hablando sobre menopausia es que tengo a mis amigas entrenadas y eso hace las conversaciones más sencillas y las excusas más sinceras.

Lo cierto es que una de las frases que más veces se repite cuando hablamos de menopausia con mis amigas es esta: “no quiero envejecer”.

Y así, siempre abrimos debate…

¿La menopausia: miedo a envejecer?

¡Si piensas así, pues así será!

Comparto contigo este fragmento de mi libro, buscando tu empatía y cediéndote la mía.

“Imaginaba que, si ya me sentía como una morsa sin libido, además, iba a tener veinte años antes las arrugas de una mujer de 60. Y peor que las arrugas, un organismo mucho más viejo del que me correspondía. Lo único que sabía que podía relacionar con Meno era la osteoporosis, y en una fase de paranoia hipocondríaca llegué a soñar que se me rompían los huesos.

Todo encajaba. Mis sueños, la medicina, Google el autodidacta y mi fantasía. Peligrosa combinación. Yo solita me monté la película de que si los tejidos envejecen es porque se secan al perder la protección de los estrógenos, que son la principal hormona de la mujer. Imaginaba a mis órganos secándose por dentro y por capas llegando hasta la piel, como si las arrugas fueran solo el resultado de un cuerpo seco en el interior. Y lo seco significa menos vida. Así de resumido y dramático. O dramático por resumido.

Pedí cita con mi ginecóloga y me tranquilizó. Me contó que en el cuerpo humano hay muchas otras hormonas que se dedican a regular cada una de las funciones del organismo. Que Meno tiene parte, pero que no es la culpable de todo. Que, si bien es cierto que fertilidad es sinónimo de juventud, el hecho de no ser fértil no tiene tanto que ver con el envejecimiento general del organismo.”

Mi amiga Amparo es exuberante y no escatima ni en adornos ni en micro conjuntos, pues es de las que se pinta las uñas del mismo color que la piedra de los pendientes, que, a su vez, conjunta con la hebilla del cinturón.

En realidad, es guapa ella sola, quiero decir, “minimalisticamente” hablando, aunque insista en adornarse tanto. Con los años que hace que la conozco he descubierto que, no es que se adorne porque sin los accesorios se vea mal, sino que el proceso de visión y puesta a punto de cada conjunto es para ella, el mejor ritual de autocuidado que puede regalarse a diario. Una especie de ritual de belleza de acuerdo con sus parámetros estéticos.

Amparo tiene pánico a envejecer y yo creo que es por eso que se adorna tanto. Se sabe una señora, goza como una niña y se ama mucho. Es difícil que alguien le pase por encima, sabe defenderse.

Lo de la menopausia lo lleva así más o menos. Le molestan mucho los sofocos y aun no ha aprendido a renunciar a determinados tejidos, pues para ella el conjunto y la moda son lo prioritario.

Amparo, a pesar de todo, siempre florece. Y esa actitud hace que parezca que no envejece. Porque tal y como escribí, y como me dijo mi ginecóloga, el hecho de estar con la menopausia “no tiene tanto que ver con el envejecimiento general del organismo”.

Creo que voy a tener que poner en práctica mi propio ritual, saltándome mi cobardía minimalista con la moda.

¿Has pensado tú lo que vas a hacer para florecer?

Yo te acompaño, pongamos algunas ideas en orden para que florezcas, desmontes todos los tabúes sobre la menopausia y la vivas como la gran oportunidad que mereces.

Y quisiera decirte a ti otra cosa más: si nadie más en tu círculo de familiares o amigos te lo dice hoy, eres preciosa, inteligente y sabia. Que estás en un proceso maravilloso, quizás incómodo o doloroso, pero te aseguro que vas a alcanzar más poder del que imaginas. Espero que este mes sea todo lo que quieres que sea.

 

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